WWG26 | CUANDO LA PROPORCIÓN TAMBIÉN ES RELOJERÍA

H. Moser presenta dos nuevos Streamliner Two Hands de 34.2 y 28.3 mm con movimiento automático, carátula sin logotipo y brazalete integrado rediseñado.

Durante años, la industria relojera trató al reloj pequeño como una versión menor. Las cajas crecieron por encima de los 40 milímetros. Mientras tanto, los diámetros compactos quedaron relegados a piezas de cuarzo o relojes joya. Pero esa lógica empezó a agotarse. En ese contexto, el H. Moser Streamliner Two Hands llega en dos nuevos formatos de 34.2 y 28.3 milímetros que no simplifican la colección. Ambos conservan movimiento automático de manufactura, brazalete integrado y la pureza radical de una carátula sin logotipo.

Streamliner Two Hands reduce escala, no ambición

De hecho, eso es lo que distingue a estas piezas. Ambos H. Moser Streamliner Two Hands llevan movimientos automáticos de manufactura. El modelo de 34.2 milímetros monta el calibre HMC 400, con 27 rubíes y 115 componentes. El de 28.3 milímetros equipa el HMC 410, que mide apenas 18.7 milímetros de diámetro y aun así ofrece 60 horas de reserva de marcha. Ambos operan a una frecuencia de 25,200 alternancias por hora. También en ambos casos, la masa oscilante está hecha en oro rojo macizo de 18 quilates y grabada a mano. Los puentes llevan un acabado de antracita con las rayas dobles de Moser, visibles a través del fondo de cristal de zafiro.

Además, la caja de acero mantiene el ADN Streamliner, con sus líneas fluidas y su hermeticidad de 12 ATM. La corona enroscada lleva grabada una «M», el único lugar donde aparece una inicial de la marca. Pero el brazalete integrado fue rediseñado por completo para muñecas más finas. No es un brazalete reducido: es un brazalete nuevo. Si bien el Octo Finissimo de Bvlgari bajó a 37 mm como antecedente reciente, H. Moser va más lejos con 28.3.

La carátula que se niega a llevar logotipo

Sin embargo, la decisión más radical del lanzamiento está en la carátula. No hay índices, segundero ni logotipo visible. Lo que queda es una superficie de latón grabada a mano con textura esmerilada. Está terminada con laca degradada en Silver fumé —un plateado ahumado— para el modelo de 34.2 milímetros y en Burgundy fumé —un vino profundo— para el de 28.3. La luz se refleja sobre ella de forma irregular, como nieve bajo el sol. De hecho, el fumé es uno de los códigos visuales más reconocibles de H. Moser y aquí funciona como una firma silenciosa.

También las agujas de horas y minutos llevan recubrimiento de Super-LumiNova, un material luminiscente que permite leer la hora en la oscuridad. Solo dos agujas. Solo lo esencial. Es una reducción que solo funciona cuando cada elemento que permanece tiene peso propio.

Estas dos referencias compactas del H. Moser Streamliner Two Hands no se sienten como versiones menores de un modelo más grande. Se sienten como una declaración propia. La colección Streamliner nació en 2020 y desde entonces ha recibido reconocimientos como el GPHG, el premio más importante de la relojería. Pero hasta ahora su diámetro más pequeño era de 40 milímetros. Bajar a 28.3 sin cambiar a cuarzo es una apuesta técnica que pocas marcas independientes se permiten. Para una coleccionista joven que busca un reloj mecánico serio, sin diamantes y sin concesiones, este es un punto de entrada poco habitual. Aunque muchas marcas siguen asociando el tamaño pequeño con la simplificación, H. Moser hace lo contrario: concentra su lenguaje, su mecánica y su carácter en menos espacio.

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