#WWG26 | El Octo ahora también es nuestro

Desde su lanzamiento en 2014, el Octo Finissimo ha sido un manifiesto de las intenciones relojeras de Bvlgari. En él, hemos visto cómo la marca rompe récords llevando la pieza  hacia una delgadez extrema que les autoimpone grandes retos técnicos. Pero lo que presentaron en Watches and Wonders nos muestra un ajuste más sutil: esta vez, Bvlgari se ha enfocado en la proporción y eso lo hace perfecto para nuestras muñecas.

El Octo Finissimo ahora mide solo 37 mm y este cambio en su escala no diluye para nada su identidad. Por el contrario, la reducción de tamaño es un camino para ampliar su presencia ya que cumple con lo que Bvlgari ha llamado “universalidad contemporánea”. Códigos de diseño relojero que permiten que las piezas se adapten a distintas muñecas, estilos y contextos. Para una nueva generación de coleccionistas —especialmente para las mujeres que no solemos buscar un reloj femenino clásico— hay algo interesante aquí. El Octo Finissimo 37 no está pensado como un “reloj para mujer” o como un “Octo femenino”, sino como una propuesta acorde a los gustos estéticos actuales en los que los relojes pequeños se han vuelto favoritos.

Qué implica hacer un Octo Finissimo más pequeño

Reducir el diámetro a 37 mm implicó rehacer el movimiento del reloj. El nuevo calibre automático BVF 100, desarrollado completamente in-house, mide apenas 2,35 mm de grosor y ofrece una reserva de marcha de 72 horas. Además, incorpora un micro-rotor y una arquitectura optimizada que reduce el volumen en un 20%, manteniendo estabilidad y eficiencia energética. Este tipo de desarrollo no es solo una cuestión de miniaturización, sino que exige replantear cada componente para que funcione en un espacio más compacto sin comprometer precisión. Para Jean-Christophe Babin, CEO de LVMH Watches y CEO de Bvlgari, el resultado de esta reinterpretación de las dimensiones del Octo Finissimo “va más allá de la proeza técnica y para abrazar plenamente el arte de vivir contemporáneo. Logra un equilibrio perfecto entre elegancia sutil, comodidad absoluta e innovación relojera […] y es un verdadero objeto de deseo”.

A nivel visual, los acabados muestrna el equilibrio entre técnica y estética que caracteriza a Bvlgari del que habla Babin. Los puentes y la platina presentan un motivo de Côtes de Genève radiales, menos común que las tradicionales líneas rectas. Y la caja (en titanio o en oro amarillo de 18 quilates) mantiene el ADN de la colección. Es ultradelgada, ligera (pesa apenas 65 gramos en su versión de titanio) y tiene una hermeticidad de hasta 30 metros.

Un Octo para cada personalidad

Hay cuatro versiones. Una es de oro amarillo y conecta con el ADN relojero de Bvlgari y aporta el aura glamorosa natural de este metal. Mientras que las otras tres están hechas de titanio. Dos de ellas solo tienen como diferencia su acabado: puedes elegirlo un pulido satinado para destacar las líneas arquitectónicas del reloj y o un sandblasted si prefieres las texturas que aportan contraste y profundidad. La tercera opción de titanio es una locura para quienes aman las complicaciones. En ella, Bvlgari eleva este metal y destaca sus propiedades acústicas con un repetidor de minutos. Y solo en este caso lleva un calibre distinto: el premiado BVL 362.

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