TDR WOMAN #04 Verano 2026
La velocidad y cantidad inaudita en la que estamos recibiendo contenidos de entretenimiento cada minuto de cada día es abrumadora. Empiezas la mañana revisando tu calendario y cuando menos te das cuenta estás viendo una frutinovela de TikTok con fresas y naranjas antropomórficas como protagonistas. Pero entonces ocurre. Tu consciencia despierta y en un instante de iluminación —el viento de la rosa para algunos— te preguntas: ¿es con esto con lo que quiero alimentar mi mente?
Esto no se trata de satanizar ni los contenidos virales ni la IA. Sería hipócrita porque a casi todos nos divierte consumirlos y tienen un algo de increíble. Pero sí es una invitación a la reflexión y a poner las cosas en la dimensión correcta. Vemos muchas golosinas, delicioso contenido chatarra. ¿Pero qué es lo que nos da verdadero valor nutricional? ¿dónde podemos encontrar algo que, de manera también rápida alimente nuestro capital cultural? Casi siempre basta con echar un vistazo a nuestra muñeca. Ahí, al más literal alcance de nuestra mano, una pequeña máquina nos ayuda a contar no solo el concepto del tiempo en general, sino nuestro tiempo de vida en particular. Además de esta fuerte carga física y filosófica, nuestros relojes nos aportan belleza y —por medio de sus colores, materiales y terminados—, nos recuerdan lo que los humanos somos capaces de crear con nuestras mentes, ojos y manos. De eso se trata esta edición y nos sentimos muy felices de tener en portada a la apneísta mexicana Camila Jaber, quien nos acompaña en esta reflexión hablando sobre la importancia de las pausas, de la contemplación y de explorar los límites propios como ella ha hecho junto a OMEGA en sus inmersiones marinas (pág. 32). También en entrevista, la pianista Ana Gabriela Fernández nos pone al tanto de su vida en París mientras nos hace evocar el poder de las despedidas (pág. 22) y Caroline Scheufele —Co-presidente y Directora artística de Chopard— nos recuerda (pág. 26) que la creatividad es un proceso que ocurre 24/7 (y hay que saber alimentarlo).
Todo se refuerza con nuestra serie de ilustraciones (pág. 58) —en la que vemos a los universos de diversos relojes “escapar” de las carátulas—; con nuestra visita a la manufactura de Hublot, donde pudimos ponerle nombre y rostro al equipo que hace posible los relojes de la firma de Nyon (pág. 46), y con nuestro reporte de Watches and Wonders (pág. 42), en el que hacemos un repaso de las maravillas que vimos tanto en el salón más grande de Suiza como en la espectacular exposición de Rare Handcrafts de Patek Philippe donde los relojes son, esencialmente, obras de arte. Trabajos que toman horas de labor manual y que evocan —entre flores, paisajes y danzas— la poesía del mundo; esa que olvidamos entre tanto scroll.