El nuevo reloj Van Cleef Retrouvailles Célestes presenta dos figuras de pie, con los brazos extendidos en un gesto de anhelo. Frente a ellas, un creciente de zafiros malva. Entre ellas, un puente aéreo esculpido con aves de oro blanco. Nubes y velos en esmalte plique-à-jour completan la escena con efectos de transparencia. Esta técnica aplica el esmalte sobre una estructura de oro calada, sin fondo, para que la luz lo atraviese como en un vitral. En realidad, la carátula funciona como una vidriera en miniatura.
La escena retoma una leyenda china con más de dos mil años de antigüedad. Zhinu, una tejedora celestial representada por la estrella Vega, fue separada de Niulang, un pastor terrenal que corresponde a Altair. Según la tradición, la Vía Láctea los divide. Solo pueden reunirse una noche al año, cuando las urracas forman con sus cuerpos un puente sobre el río celeste. Es la historia detrás del Festival Qixi, el equivalente chino del Día de San Valentín. También del Tanabata japonés.
Sin embargo, Van Cleef & Arpels no es nueva en este territorio. La casa lleva décadas convirtiendo historias de amor en complicaciones relojeras. Desde la colección Pont des Amoureux hasta el autómata Bal des Amoureux presentado en 2025, los ejemplos son muchos. Pero en este caso, el amor no se cuenta con movimiento mecánico. Se cuenta con color, luz y oficios artísticos. Además, el reloj forma un dúo con el Lady Rencontre Céleste, su versión en tonos azules. Juntos narran dos momentos: el encuentro anhelante y el reencuentro.
Esmalte que deja pasar la luz como una vidriera
Lo que distingue a esta pieza no es solo la historia que cuenta, sino cómo la cuenta. Van Cleef & Arpels Retrouvailles Célestes combina al menos dos técnicas de esmalte en la misma carátula. El fondo está realizado en champlevé. Es decir, se tallan cavidades en el metal precioso y se rellenan con varias capas de esmalte, cocidas una por una. El resultado tiene profundidad y contraste. Los colores del esmalte quedan enmarcados por finos contornos metálicos que definen cada detalle de la escena.
Sobre ese fondo, las nubes y los velos se resuelven en esmalte plique-à-jour. Así, el esmalte se cuece sobre una estructura de oro calada, sin soporte posterior. Cuando la luz lo toca, el material se vuelve translúcido. Es el mismo principio que usan las vidrieras de las catedrales góticas. Pero a la escala de un reloj.
A eso se suma una innovación patentada por la casa tras dos años de investigación. El engaste en esmalte permite fijar diamantes directamente en plique-à-jour, sin garras ni componentes metálicos. Las piedras parecen flotar sobre la superficie translúcida. Por eso, la sensación de ingravidez en la escena es tan pronunciada. De hecho, Van Cleef & Arpels desarrolló esta técnica específicamente para dar forma a los bocetos del Estudio de Creación.
El Triángulo de Verano grabado en el reverso
La historia no termina en la carátula. También el reverso cuenta algo. Van Cleef & Arpels grabó el asterismo del Triángulo de Verano. Este patrón lo forman Altair, Vega y Deneb, tres de las estrellas más brillantes del firmamento. También es un mapa real del cielo nocturno. Quien mire el cielo de verano en el hemisferio norte podrá identificar esas mismas tres estrellas. Vega pertenece a la constelación de Lira. Altair, a la del Águila. Deneb, a la del Cisne.
El reloj Van Cleef Retrouvailles Célestes está realizado en oro rosa y oro blanco. Lleva zafiros rosas, nácar blanco, diamantes, esmalte y pintura en miniatura. Monta un movimiento mecánico de cuerda manual.
La astronomía ha servido a Van Cleef & Arpels como fuente de inspiración desde 1929. Entonces diseñó su primer reloj de bolsillo con fases de Luna. Ahora, el Lady Retrouvailles Célestes demuestra que el cielo también puede ser un escenario para contar historias de amor. En la muñeca, la leyenda de Zhinu y Niulang deja de ser un mito lejano. Se convierte en algo más tangible: un puente de aves, un vestido de luz y dos figuras que, al fin, se encuentran.