Vacheron Constantin Égérie Spring Blossom no arranca con una celebración de la feminidad genérica, sino con una pregunta: ¿qué pasa cuando la alta costura adopta el lenguaje de la relojería? Desde 2020, la colección Égérie explora la posible respuesta. Y ahora, en esta edición, la lleva a la correa del reloj.
Historia reciente para entender el nuevo Égérie
Para entender el lenguaje visual de Égérie, una referencia es Yiqing Yin, diseñadora de alta costura franco-china con la que Vacheron Constantin ya ha trabajado. Su trabajo se construye sobre pliegues, capas ligeras y una geometría casi escultórica, por lo que la página oficial de la marca reconoce que sus investigaciones sobre los pliegues en tela la volvieron una colaboradora «obvia» para traducir ese lenguaje al reloj. En la colaboración Pleats of Time, esos pliegues pasaron de la carátula a toda la estructura del movimiento. Así, Vacheron Constantin Égérie Spring Blossom hereda esa obsesión por la construcción textil, pero ahora la traslada a otro territorio.
la pintura abandona la carátula
La marca no buscó hacer un reloj con una flor de primavera estereotipada, sino que buscó una técnica artesanal que rara vez ocupa el primer plano: la pintura miniatura en correa. Es la primera vez que Vacheron Constantin lleva esta técnica a la correa, en vez de reservarla para la carátula o la caja. En la correa de piel fina, los motivos florales —pétalos, ramas ligeras, tonos rosas pálidos— se sienten como una miniatura botánica que acompaña la muñeca. Dentro de la caja, el calibre 1088 L garantiza 40 horas de reserva de marcha, visible a través del fondo de caja de cristal de zafiro. El reloj mide 37 mm de diámetro y apenas 10.08 mm de grosor, lo que mantiene una presencia ligera. Su resistencia al agua de 30 metros lo hace práctico para el uso diario, sin sacrificar la delicadeza de su construcción y cuenta con dos correas más para que sea aún más adaptable. Una es textil y la otra es de aligátor.