El TAG Heuer Carrera Team Ikuzawa entra por los ojos con una combinación muy clara de acero, blanco, negro y rojo. Su carátula parece un instrumento de medición antes que un reloj decorativo, y esa intención ordena toda la pieza. La nueva edición vuelve a reunir a TAG Heuer, la escudería japonesa Team Ikuzawa y Bamford Watch Department, el estudio británico de diseño relojero dirigido por George Bamford. El trabajo conjunto toma forma en un Carrera Glassbox de 39 mm —con cristal abombado y una vista amplia de la carátula— limitado a 150 ejemplares numerados.
Para construir su lenguaje visual, Mai Ikuzawa y George Bamford regresaron a un objeto concreto: el Heuer Roadmaster, un antiguo cronómetro creado para medir tiempos en las carreras. De él retomaron la claridad de las escalas, los índices impresos y el contraste entre blanco, negro y rojo. Sin embargo, no hicieron una copia. Llevaron esos elementos al lenguaje de Team Ikuzawa y los acomodaron dentro del Carrera para que la referencia histórica también funcionara como un reloj actual.
La relación de Mai con este universo empezó desde su nacimiento: el día que llegó al mundo, su padre, Tetsu Ikuzawa, fundador del equipo, ganó una carrera en Fuji Speedway mientras el circuito anunciaba la noticia por los altavoces. Mai creció alrededor de la escudería, estudió diseño gráfico y más tarde asumió su dirección creativa. Por eso, en el TAG Heuer Carrera Team Ikuzawa los códigos del automovilismo no funcionan como un simple guiño nostálgico, sino como un lenguaje que ella conoce desde dentro y que ahora lleva a la carátula.
El Roadmaster cambia la forma de leer el Carrera
La historia llega a la carátula a través del Heuer Roadmaster. En lugar de copiarlo de manera literal, su claridad gráfica se adapta a la caja Glassbox de 39 mm, cuyo cristal abombado y construcción sin bisel dejan una vista más amplia del reloj. Sobre el fondo blanco, el motivo Clous de Paris —un patrón de pequeños relieves geométricos— añade textura, mientras un aro negro reúne la escala de minutos y segundos.
A partir de ahí, el rojo guía la mirada sin dominar la composición y aparece en las agujas, la fecha y el contador de 30 minutos colocado a las tres. Del lado contrario, el contador de horas conserva el blanco de la carátula y suma una aguja roja. Los índices impresos completan esa apariencia de instrumento de pista y hacen que cada función se entienda con rapidez.
A las seis, entre los dos contadores del cronógrafo, aparecen la firma Team Ikuzawa y una ventana de fecha colocada en diagonal. Para liberar esa zona, el calibre automático TH20-10 prescinde del contador de segundos continuos y recupera una práctica común en los cronógrafos de las décadas de 1960 y 1970. En ellos, ese espacio podía reservarse para el nombre de una escudería, un patrocinador o un socio. El movimiento ofrece 80 horas de reserva de marcha y el reloj mantiene una hermeticidad de 100 metros.
Tres formas de llevar el TAG Heuer Carrera Team Ikuzawa
El reloj llega montado en un brazalete de acero de siete filas, con una mezcla de acabados pulidos y cepillados. A este se suman dos correas adicionales, así que hay tres opciones en total. La primera es de piel blanca perforada, con costuras y forro rojos, inspirada en los guantes de manejo. La segunda es textil y combina franjas blancas y rojas tomadas de los colores históricos de Team Ikuzawa.
La edición limitada también se reconoce en el reverso, donde el fondo de zafiro deja ver el calibre y lleva grabados los nombres de Team Ikuzawa y Bamford Watch Department. Cada uno de los 150 ejemplares incluye además su propio número grabado.
Todo se entrega en un estuche rojo con forma de caja de herramientas, inspirado en los talleres y garajes de carreras. Dentro van el reloj, las dos correas adicionales, una funda de viaje y pequeños colgantes con los emblemas de la colaboración.