El Salón de las maravillas

Watches and Wonders es el salón relojero más relevante de Suiza. Recorrerlo se ve (y se siente) como ir a una exposición de arte, una Fashion Week y un Ironman; todo al mismo tiempo. O al menos así fue la edición 2026

“Lleva los tenis más cómodos que tengas”; “si puedes lleva electrolitos”, “no olvides descargar la app”, fueron algunos de los consejos que recibí de mis colegas en mi primera cobertura de Watches and Wonders. Aunque parecía que me recomendaban cosas para participar en un triatlón, compré unos tenis On de alta amortiguación (y de paso comprobé la supremacía de Nike en esa materia), pastillas de hidratación y puse la app del salón en la primera pantalla de mi cel. Todo ayudó y al mismo tiempo nada fue suficiente. Watches and Wonders es como hacer un maratón en el Louvre en época de pasarelas: hay demasiada información y demasiados objetos bellos que ver mientras te haces paso entre cientos de personas que, como tú, van corriendo de un lado a otro. Esto se repite durante una semana en la que, todos los días sin excepción, sientes que no tuviste tiempo suficiente para ver aún más relojes.

Como sea, en medio de ese rush en el que participaron 65 marcas y al que asistimos 1,750 periodistas de todo el mundo, pude presenciar hitos que marcaron el salón este año, como el esperado regreso de Audemars Piguet después de seis años de ausencia, la integración del evento a las calles de la ciudad de Ginebra por medio de exposiciones y conciertos, la asistencia de una audiencia más joven en comparación con años anteriores (había sobre todo millennials, pero se ven cada vez más gen Z) y el evidente y emocionante incremento de novedades relojeras pensadas para (y muchas también por) mujeres.


Para Cyrille Vigneron, presidente de la Fundación Watches and Wonders Geneva, el éxito del evento “demuestra que la relojería puede ser exclusiva pero no excluyente, atractiva pero no banal”.

#PhotoOpportunity

Probar en tu muñeca relojes de ultra lujo que nadie ha visto antes, sigue siendo la cumbre de lo instagrameable en Watches and Wonders. Pero ya que los espectaculares booths donde éstos son presentados cumplen con los mismos estándares de lujo de la alta relojería, no es raro ver a personas haciendo fila para tomarse fotos en tal o cual marca como si se trataran de turistas en el “Bean” de Chicago. En su defensa, muchos de estos espacios tienen el magnetismo fotográfico de las esculturas públicas. Por ejemplo, Hermès convocó al artista Jean-Simon Roch a diseñar una instalación móvil inspirada en sus mecanismos misteriosos; Chanel, con la visión de Arnaud Chastaingt —director del Estudio de Creación de la marca— propuso un tablero de juegos conceptual a tono con su nueva colección; Van Cleef & Arpels colaboró con el estudio de arquitectura Faire para crear un jardín mágico con un estanque con flores de loto y un cielo nocturno lleno de estrellas y Audemars Piguet llevó Le Brassus a Ginebra con su House of Wonders, el espacio de exhibición itinerante creado en conjunto con Atelier LUM @ The Independents para celebrar su aniversario 150 y ahora para presentar su nuevo Atelier des Établisseurs.

#WatchCulture

Este año, Watches and Wonders creó un programa de cultura relojera (llamado In the City) que llevó el salón a las calles de Ginebra. Dentro de Palexpo se podía ver la exposición Wake Up! dedicada a la historia de los relojes con alarma, mientras que en HEAD —la Haute École d’Arts Appliqués— se presentó la muestra Crafting (in) Time con una selección de proyectos de relojería y joyería creados por los estudiantes. Las noches se animaban con conciertos y dj sets realizados en colaboración con el Festival de Jazz de Montreux a orillas del río Rhône, muy cerca de los salones de Patek Philippe, que abrieron sus puertas para mostrar la exhibición anual Rare Handcrafts. Este año, la firma presentó 65 espectaculares piezas únicas con inspiraciones que iban de pequeñas bellezas como las flores y las perlas a grandes travesías por destinos como China, México y España. De entre todas ellas destacó el reloj de bolsillo Flamenco, realizado en oro amarillo y decorado con la imagen de una bailaora realizada en esmalte y guilloché. Sin duda, uno de los mayores despliegues de las técnicas artesanales de la alta relojería.

#TendenciasRelojeras

Estos son los colores, materiales y terminados que dominaron el salón

1. Firme como una roca

Aunque las piedras naturales siempre están presentes en la relojería, llevan un par de años causando furor. Ahora, tras un exceso de ojo de tigre, turquesa y malaquita, la relojería mira hacia materiales menos comunes como la hematita, la pietersita y la obsidiana.

2. Azul es el nuevo rosa

En todos los tonos y texturas posibles, este es el color definitivo de los relojes femeninos de 2026. Algo que nos recuerda una curiosidad histórica: hasta la llegada de la publicidad de ropa infantil de mediados del siglo XX, el rosa era para los niños y el azul para las niñas.

3. La audacia del rojo

Otro color que llega con potencia a las carátulas es el rojo en una gama que puede ir de los destellos naranjas y el elegante carmesí hasta acercarse a lo borgoña y purpúreo.

4. Tradición con aire punk

El Clous de Paris es una técnica decorativa del siglo XVIII. Se trata de pequeñas pirámides grabadas que dan textura a un diseño y que son básicamente las tachuelas o estoperoles (clous es clavos en francés) que la moda adoptó para unir láminas de cuero o de metal. En los años 70 la banda Judas Priest hizo de los estoperoles un emblema punk y eso le da un aura urbana, glamurosa y rockera a estos relojes.

#CelebSpotting

En Watches and Wonders puedes, mientras corres de una cita a otra, distraerte porque viste a alguien que se parece a Patrick Dempsey solo para, segundos después, comprobar que es Patrick Dempsey. “McDreamy” participó en una conferencia de TAG Heuer —firma de la que es embajador— junto a su nueva CEO Béatrice Goasglas y, como él, otras celebridades aparecieron en los pasillos de Palexpo. Vimos a Luis Fonsi usando un Corum Admiral; a Alberto Guerra en el booth submarino de Panerai (es amigo de la marca) y a Usain Bolt en Hublot, donde presentó un nuevo reloj en cuya creación colaboró. En Jaeger-LeCoultre recibieron a Usher; el piloto de F1 George Russell y la esquiadora Eileen Gu —de quien somos súper fans— visitaron IWC Schaffhausen y la estrella de Bollywood Janhvi Kapoor asistió para ver las novedades de Baume & Mercier. A todos ellos se sumaron las potentes personalidades de los tenistas Roger Federer y Jannik Sinner, ambos Testimoniales de Rolex.


En el sentido de las manecillas: Roger Federer, Testimonial de Rolex, en el booth de la marca; Usain Bolt en Hublot; George Russell y Eileen Gu en IWC Schaffhausen y Patrick Dempsey durante la conferencia Mastering Chronographs Since 1960: The Enduring Legacy of TAG Heuer.
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