El punto de partida no fue un reloj, sino un broche de Jean Schlumberger que Tiffany fecha entre 1950 y 1956. En él, varios hilos de oro torcido rodean una gran aguamarina rectangular y se cruzan entre diamantes y rubíes. Ese entramado, que da al metal la apariencia de una cuerda, es el gesto que el nuevo reloj Tiffany Rope lleva del archivo a la muñeca.
Jean Schlumberger se incorporó a Tiffany & Co. en 1956 y llegó a ser vicepresidente de la casa. Su lugar dentro de Tiffany importa en esta historia porque buena parte de su trabajo consistió en convertir formas textiles en joyas. Entre esas referencias aparecen borlas, listones, puntos de cruz y cuerdas modeladas en oro.
Antes de esta pieza, el Rope presentado por Tiffany en 2025 ya había colocado la cuerda en el bisel y en la manecilla de minutos. El nuevo reloj conserva ambos detalles y extiende el motivo: comienza en la carátula, rodea la caja y continúa por el brazalete.
CÓMO SE ARMA EL RELOJ TIFFANY ROPE
Para entender cómo ese broche terminó convertido en reloj, hay que mirarlo del centro hacia afuera. La caja de platino mide 37 mm y, justo en medio, 40 aguamarinas trapezoidales cubren la carátula. En el broche, el azul provenía de una sola piedra rectangular. Aquí se reparte entre varias aguamarinas acomodadas en círculo, todas con el extremo más estrecho apuntando hacia el centro.
Después aparece la cuerda. Un aro de oro amarillo de 18 quilates rodea la carátula y la separa del círculo de diamantes que viene después. El mismo oro se usa en las dos manecillas, mientras que la de minutos repite el trenzado. Como no hay números ni índices, la hora se lee directamente sobre la superficie azul.
Hacia afuera aparecen 32 diamantes trapezoidales colocados como pétalos. La parte estrecha de cada uno mira hacia el aro de oro y la más ancha queda hacia el exterior. Las 40 aguamarinas sustituyen a la piedra central, la cuerda de oro funciona como marco y los 32 diamantes forman el borde alrededor de la caja.
LAS BAGUETTES LLEVAN EL COLOR HASTA EL CIERRE
El reloj no termina en la caja. Después de los pétalos de diamantes, las piedras cambian de dirección y avanzan por el brazalete. Los trapecios dejan paso a diamantes y aguamarinas talla baguette, colocados en hileras que parten de la caja y recorren la muñeca.
Entre la carátula, la caja y el brazalete, el reloj Tiffany Rope reúne más de 32 quilates de diamantes y casi 12 quilates de aguamarinas. Colocar a mano todas esas piedras requirió más de 120 horas de trabajo.
Las hileras de baguettes continúan por el brazalete hasta llegar a la parte que se abre para poner o quitar el reloj. Ahí se encuentra el cierre desplegable, también engastado con diamantes y aguamarinas. Al abrir el brazalete, las piedras aparecen incluso en una zona que normalmente permanece contra la muñeca.