LONGINES DOLCEVITA 2026: LA ELEGANCIA SE TOMA SU TIEMPO

Longines DolceVita 2026 suma color mediterráneo a su caja rectangular, mientras Mini DolceVita lleva 163 diamantes a la carátula.

Hay escenas que se quedan en la memoria sin demasiado esfuerzo: una terraza al sol, una caminata por Roma. También una noche que se alarga sin prisa. La idea italiana de la dolce vita habla de ese modo de vivir lo cotidiano con más calma y atención. En Longines, esa imagen tiene forma rectangular desde hace casi tres décadas.

Longines DolceVita 2026 retoma esa silueta y la divide en dos caminos. Por un lado, la colección DolceVita suma carátulas flinqué, motivos geométricos y correas en tonos azul medianoche, verde oliva y rojo arce. Por otro, Mini DolceVita entra en territorio de reloj joya con una carátula de diamantes en engaste tipo nieve.

La historia viene de antes. Longines creó un reloj rectangular en 1927, en plena sensibilidad Art Déco. El propio archivo de Longines conserva esa línea en piezas rectangulares posteriores, como un modelo de 1937. En 1997, esa herencia inspiró el nacimiento de DolceVita como colección. En 1999, la marca selló ese espíritu con la frase «la elegancia es una actitud», una idea que también acompañó el capítulo anterior de Mini DolceVita en TDR Woman. Casi treinta años después, la caja rectangular sigue siendo el punto de partida. Lo que cambia es la manera de habitarla: con color, con brillo o con ambos.

Reloj rectangular Art Déco de Longines, 1937. Una pieza de archivo que anticipa la silueta geométrica que DolceVita retomaría décadas después.

COLOR, ART DÉCO Y CORREAS CON AIRE MEDITERRÁNEO

En Longines DolceVita 2026, las novedades ponen el acento en la carátula y en la correa. La superficie flinqué —un acabado decorativo en relieve— recibe motivos geométricos que dialogan con el Art Déco de los años veinte. El movimiento es sutil: las líneas se notan más por la forma en que reciben la luz que por imponerse a primera vista.

La propuesta se organiza en tres lecturas de color. Una combina marfil dorado 2N con números romanos y agujas a juego. Otra se inclina hacia el marfil con oro rosa 5N, más cálido. La tercera apuesta por una carátula plateada con números romanos azules y agujas de acero azulado, la versión de mayor contraste. Las correas de piel —azul medianoche, verde oliva y rojo arce— completan esa paleta que Longines asocia con los paisajes y la luz del Mediterráneo.

También hay una versión con brazalete de acero inoxidable, pensada para quienes prefieren una lectura más neutra del mismo diseño. Todas las piezas vienen en dos medidas: 20,80 × 32 mm y 23,30 × 37 mm. Las cajas son rectangulares, de acero y con cristal de zafiro. Los movimientos son de cuarzo Longines L178.2 y L176.2, con horas, minutos y segundero pequeño a las 6. Además, las correas son intercambiables y la resistencia al agua es de 30 metros.

MINI DOLCEVITA LLEVA EL BRILLO A LA CARÁTULA

La Mini DolceVita se presentó en 2023 como una versión más pequeña y contemporánea dentro de la familia DolceVita. Desde entonces, Longines la ha llevado por caminos distintos: oro de 18 quilates, correas de doble vuelta, colores y ahora pedrería. En 2026, la novedad está en la primera aparición del engaste tipo nieve dentro de la colección.

La técnica consiste en colocar cada diamante individualmente sobre la carátula, sin un patrón rígido. Las piedras —163 diamantes Top Wesselton, 0,268 quilates en total— se acomodan unas junto a otras de forma orgánica, como si hubieran caído sobre la superficie en lugar de haber sido alineadas. Entre ellas, inserciones de nácar añaden un brillo suave que evita el efecto saturado. Once números romanos pintados en azul y las agujas de acero azulado dan el contraste necesario para no perderse en su propia luz.

La caja conserva la silueta rectangular en formato discreto: 21,50 × 29 mm y 6,75 mm de grosor. Lleva cristal de zafiro con tratamiento antirreflejante por ambos lados y movimiento de cuarzo L178, con el segundero pequeño a las 6 que distingue a la familia. Hay dos versiones: una con correa de piel de becerro azul satinada y otra con brazalete de acero de 198 eslabones. Ambas tienen sistema intercambiable y resistencia al agua de 30 metros.

En conjunto, Longines DolceVita 2026 muestra dos formas de leer la misma silueta rectangular. DolceVita trabaja desde el color, la textura y las correas; Mini DolceVita concentra la atención en el brillo de la carátula. La caja rectangular sigue siendo la misma referencia de 1927, pero su manera de habitar el presente cambia con la luz, la hora del día y la mano que la lleve.

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