En los talleres de la familia Scheufele, en la ciudad alemana de Pforzheim, los grabadores hacían surcos finos e irregulares sobre el oro. Las líneas disimulaban las uniones entre los eslabones y le daban al brazalete la textura de la corteza de un árbol. Ese acabado ya aparecía en los relojes que Chopard incluyó en su catálogo de 1964, un año después de que Karl y Karin Scheufele compraran la firma.
Décadas más tarde, su hija Caroline Scheufele, hoy directora artística de Chopard, volvió a esos relojes de los años sesenta para crear L’Heure du Diamant en 2012. Ahora, la colección suma dos versiones de un mismo diseño, una en oro blanco y otra en oro rosa. En las dos, el grabado a mano se distingue en el brazalete, mientras los diamantes talla pera dibujan el contorno de la carátula.
Los diamantes dibujan el contorno
La carátula de nácar tiene solo dos agujas y deja el centro despejado. Alrededor, los diamantes talla pera, redondos de un lado y en punta del otro, forman el borde ondulado del reloj. Los dos diamantes más grandes están a las 12 y a las 6, justo donde el contorno se extiende hacia el brazalete. Con ese marco de piedras, el reloj mide 40.8 mm de diámetro.
De frente apenas se ven las puntas de oro que sujetan los diamantes. Al mirar el reloj por detrás, se distingue mejor la forma de V de esas pequeñas garras, que dejan espacio para que la luz entre por los lados. Chopard llama a esta técnica engaste corona y ya la ha usado en otras versiones de L’Heure du Diamant.
La caja y el brazalete de ambos relojes son de oro de 18 quilates. En la versión de oro blanco, las agujas y las garras se funden con los tonos claros del nácar y los diamantes. En cambio, el oro rosa se distingue mejor entre las piedras. De cerca también se nota la diferencia entre los dos lados del brazalete. Por fuera, las líneas del grabado cruzan los eslabones, mientras que por dentro el oro es liso.
Un reloj al que se le da cuerda
Al darle la vuelta al reloj, el fondo transparente deja ver las ruedas y las franjas que decoran el mecanismo. Es el Chopard 10.01-C, que la marca presentó en 2024. Mide apenas 2.9 mm de grosor y también se usa en relojes más pequeños de la colección.
Para darle cuerda, basta con girar la corona, el pequeño mando al costado de la caja. Con una carga completa, el reloj puede funcionar hasta 45 horas. De perfil se ve el diamante que remata la corona.