TDR WOMAN #05 Otoño 2026
El concepto del tiempo presente es una constante en esta edición. No lo planeamos así, pero cada entrevista, evento o viaje, comenzó a confirmarnos que se trataba de un eje temático ineludible. Al parecer, su naturaleza efímera anda rondando en nuestra conciencia colectiva y eso tiene lo mismo de maravilloso que de abrumador. Porque hay “ahoras” más urgentes que otros. Lo sabemos bien los mexicanos, que somos famosos en el mundo por nuestro ‘ahorita’, la peculiar palabra que usamos para designar el lapso de tiempo que transcurre entre este preciso instante y las próximas dos horas, semanas, meses o lo que dé la paciencia de la persona a la que se la decimos. Una idea que, curiosamente, tiene un símil en suajili. El sasa —nos explica Pilar Marroquín en su crónica de un viaje por Sudáfrica y Zimbabue (Pág. 62) —, se usa en algunos lugares del este y el centro de África para describir “un presente elástico que se estira hacia adelante, pero solo hasta donde algo puede darse por seguro”. ¿La razón? No tienen un término para designar el futuro lejano, y eso hace que el presente se entienda y se viva diferente. En la selva peruana, en cambio, se vive una concepción distinta e imposible de estirar. “La Amazonía no tiene tiempo para esperarnos”, dice con firmeza la bióloga Rosa Vásquez Espinosa, ganadora de uno de los cinco Premios Rolex de este año. Dedicada a la conservación de las abejas sin aguijón, nos invita a proteger a la naturaleza en el ‘ahora’ más literal. No importa que nuestras acciones parezcan pequeñas. Como bien nos muestra ella por medio de las abejas, este es un asunto de trabajo colectivo, no de dimensiones (Pág. 28). Que el presente se tornara tan diverso, me hizo repasar un poema en el que Walt Whitman lo describe como algo eterno que une tres tiempos. “Sé que el pasado fue grandioso y el futuro será grandioso, y sé que ambos se entrelazan curiosamente en el presente”, apuntó el poeta y, desde nuestro sesgo relojero, esas líneas parecen describir las creaciones de Bvlgari (entre las págs. 48 y 49), firma de la que hicimos una selección de piezas excepcionales en las que la Antigua Roma, el lujo actual y la innovación hacen una combinación brillante. La lección final nos la dio Ximena Lamadrid, a quien dedicamos nuestra portada y con quien nos reunimos en compañía de Cartier y sus maravillosas creaciones (Pág. 38). “Solo existe el presente y debemos vivirlo lo mejor que podamos”, nos dijo mientras hablaba sobre sus proyectos de actuación, pero también de escritura, producción, dirección y un etcétera tan asombroso que nos preguntamos si el presente de Ximena es de los que se estira. Luego lo entendimos —o eso creemos—. Para ella, el presente es más bien un inicio constante. Debemos hacer de todo, probar de todo, porque, en cada instante, apenas empieza la vida.