ROYAL OAK JOYERÍA CONVIERTE EL BRAZALETE EN PROTAGONISTA

Audemars Piguet presenta Royal Oak Joyería, una colección que toma el brazalete integrado del reloj y lo convierte en joyería pura.

En 1972, Royal Oak puso a la vista tornillos, acero acabado a mano y un brazalete integrado. No parecía un añadido. Era parte de la arquitectura del reloj. Esa construcción reconocible es el punto de partida de Royal Oak Joyería, la nueva colección de Audemars Piguet.

En esta colección, Audemars Piguet no parte de la caja ni de la carátula, sino del brazalete. Toma su lenguaje: eslabones anchos, pernos visibles y un cierre octagonal que recuerda al bisel Royal Oak. Con eso arma gargantillas, brazaletes, collares y pendientes. Son joyas, pero todavía se leen como parte de la familia Royal Oak.

Jacqueline Dimier reinterpretó el Royal Oak para mujer en 1976, apenas cuatro años después del modelo original de Gérald Genta. Desde entonces, la línea ha cambiado de tamaño, materiales y acabados sin perder su silueta. La nueva colección sigue esa ruta y lleva el brazalete a una pieza de joyería por derecho propio.

TRES FAMILIAS PARA LEER LA COLECCIÓN

Royal Oak Joyería reúne 19 piezas organizadas en tres familias. La más directa es Frosted Gold, con gargantillas y brazaletes en oro rosa, blanco y amarillo de 18 quilates. Su fuerza está en el acabado martillado que Audemars Piguet desarrolló con Carolina Bucci en 2016.

Ese acabado viene de una técnica florentina. El oro se trabaja con una herramienta con punta de diamante hasta lograr una superficie granulada. En estas piezas, el contraste aparece entre las zonas texturizadas y los pernos pulidos. Es la entrada más directa a la colección porque conserva el brazalete Royal Oak casi sin disfrazarlo.

Dream of Joux abre el color. Incluye un collar tipo corbata, pendientes largos y brazaletes de alta joyería. Usa oro blanco, rosa y amarillo, además de titanio azul en algunas piezas. Aquí aparecen diamantes, zafiros, topacios, tsavoritas, amatistas, tanzanitas y espesartinas. Los nombres también cuentan la inspiración: Sunburst, Blue Moon, Tree of Life, Frozen Lake, Blueberries y Edelweiss.

Risoud Eclipse toma una ruta más oscura. El collar y el brazalete combinan titanio ennegrecido, oro blanco, esmeraldas talla sugarloaf y diamantes. La referencia viene del bosque de Risoud, en La Vallée de Joux, visto bajo la luz de un eclipse. Visualmente, es la familia más intensa: negro, verde y blanco.

PIEDRAS, LUZ Y ESLABONES ARMADOS A MANO

La parte joyera no está solo en la cantidad de piedras. También está en cómo se acomodan sobre una estructura difícil. El brazalete Royal Oak tiene superficies satinadas, biseles pulidos, eslabones escalonados y pernos alineados. Llevar eso a una joya exige que el engaste no tape la forma original.

En Dream of Joux, el trabajo se vuelve más pictórico. Frozen Lake mezcla diamantes, tsavoritas, zafiros azules y topacios para sugerir un lago congelado. Sunburst usa zafiros amarillos, naranjas y rosas, además de espesartinas. Tree of Life trabaja un árbol con zafiros color coñac y distintos tonos de tsavoritas.

El collar tipo corbata y los pendientes de Dream of Joux van por otro camino. Usan diamantes talla pera y zafiros azules con engaste nieve sobre titanio azul. Las piedras bajan en cascada y acercan el motivo Royal Oak a una joya de noche.

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