LA PEQUEÑA CLAVE DE LA VIDA

Laureada con un Premio Rolex 2026, la bióloga Rosa Vásquez Espinoza está cambiando nuestra forma de entender y proteger la Amazonía. Hablamos con ella sobre las criaturas diminutas de las que depende el futuro de esta selva

Antes de la ciencia, Rosa se dedicó a la danza. Como bailarina, compitió a nivel profesional e hizo tours que la llevaron a China y diversos países de Europa. Me lo cuenta con entusiasmo unos minutos antes de recibir el Premio Rolex por su trabajo como bióloga. Por un instante suena como si hablara de otra vida en un universo que parece opuesto. “Aunque parezca que el baile está muy separado de la ciencia y del trabajo de conservación, para mí son similares”, explica. “Al bailar debes poner atención a lo que te dice tu cuerpo, a cómo te sientes. Y pasa lo mismo en la naturaleza. Tienes que escucharla para poder actuar”. Esa sensibilidad, piensa, le ayuda a ver patrones y sutilezas que pasan desapercibidas para otros. “Creo que eso hace que mire la ciencia de una forma distinta”.

Foto: Andrea Tejeda Korkowski
Rosa recibió el Premio Rolex luciendo un vestido de algodón de selva de altura creado por mujeres del pueblo asháninka y un Rolex Datejust 36 en oro blanco con bisel estriado, carátula verde y brazalete Jubilee.

Seguramente sí porque su labor transcurre en la extensión de selva más grande del mundo, habitada por jaguares, cocodrilos, anacondas, tucanes y hasta por los carismáticos capibaras, pero ella se fijó en una criatura diminuta que nadie más parecía ver. “Las abejas, estos animales tan chiquititos, sostienen la vida. Es momento de hacer una pausa para no solo mirar las cosas grandes y vistosas, y apreciar también estas otras formas de vida tan sutiles”. Tiene razón. Sobre todo, porque las abejas sin aguijón polinizan el 85% de las flores de ese ecosistema y “si no tenemos abejas, no tenemos Amazonía. Punto”. Bien lo dice una vieja canción: “las pequeñas cosas de todos los días son las grandes cosas que tenemos en la vida”.

Foto: Cortesía Rolex
Las abejas sin aguijón de la Amazonía peruana son el primer insecto del mundo en recibir derechos legales.

TENER DERECHO A LA EXISTENCIA

El trabajo de Rosa contribuyó a un hecho sin precedentes: a finales de 2025, las abejas sin aguijón de la Amazonía peruana se convirtieron en los primeros insectos del mundo en recibir derechos legales. ¿Qué significa eso y por qué era necesario? Para entenderlo hay que regresar a 2020, cuando Rosa, quien nació en Lima, pero creció entre los Andes y la Amazonía, comenzó a estudiarlas. Su interés estaba en la miel ya que, durante la pandemia, muchas comunidades indígenas que recurrieron a su consumo por su efecto medicinal se acercaron a ella en busca de comprender mejor su composición. Durante la investigación, Rosa identificó, además de numerosas moléculas bioactivas, algunas correspondencias entre las propiedades estudiadas y los usos que las comunidades le han dado a esta miel durante generaciones. Esto no la sorprendió del todo, ya que su abuela siempre le dijo una verdad ancestral: “la naturaleza es medicina”.

Foto: Cortesía Rolex.
“Rolex ha apoyado a exploradores y conservacionistas que admiro desde que tengo uso de razón”. —Rosa Vásquez Espinoza. Fo

Fuera del laboratorio, hubo otro descubrimiento importante. Rosa había estado observando la relación que las comunidades de la Amazonía tienen con las abejas. “Viven con ellas y, como no tienen aguijón, las tienen en sus casas”; para ellos —explica Rosa— no son simples insectos, sino seres con los que mantienen una relación cercana y recíproca. Forman parte de sus días y de su historia. Protegerlas es, por lo tanto, proteger a la selva misma y a quienes la habitan.

Fue así como, junto al equipo de Amazon Research Internacional (la organización que fundó y dirige), estudió cómo la deforestación, la degradación del hábitat, los pesticidas y el cambio climático afectan a las abejas y descubrió que estas no contaban con protecciones legales que permitieran garantizar su conservación a largo plazo. Eso detonó el proceso para, con ayuda de comunidades, investigadores y autoridades, impulsar una propuesta de ley basada en los derechos de la naturaleza. Así, a finales de 2025, estas abejas recibieron sus derechos. “Ahora tienen derecho a existir y a tener acceso a flores y ecosistemas saludables”, explica. “Y lo más hermoso es que ahora hay 11 países (entre ellos México) que quieren replicarlo para sus abejas”.

Foto: Cortesía Rolex.

También expone que esto ha motivado trabajos de reforestación que priorizan las plantas nativas, “algo que no siempre sucedía en la Amazonía”, y proyectos de bioeconomía donde las comunidades se motivan a criar más abejas para aumentar la población que está en declive. Las cifras ayudan a dimensionar el alcance: de acuerdo con la información presentada por Rolex, Amazon Research Internacional ha estudiado 40 mil hectáreas de selva tropical, identificado más de 300 colmenas silvestres y registrado cerca de 1.6 millones de abejas sin aguijón. La organización trabaja con 11 comunidades y ha capacitado a más de 350 personas indígenas en apicultura sostenible, emprendimiento e investigación ecológica. El 70% son mujeres.

“SI ROSA PUEDE, YO TAMBIÉN”

Que Rosa se dedicara a la conservación fue una cuestión de tiempo. Al terminar sus estudios en Estados Unidos, alguien le sugirió que, si quería proteger la selva, lo mejor era que se quedara allá, trabajara en una gran empresa al menos 20 años para reunir recursos y luego volviera a Perú. No estuvo de acuerdo. “La Amazonía no tiene 20 años para esperar”, pensó, y decidió aprovechar sus conocimientos científicos y su relación con las comunidades para empezar de inmediato.

El camino estaba lejos de ser sencillo. Cuando comenzó a realizar trabajo de campo, era poco habitual encontrar a una mujer joven liderando investigaciones científicas, así que muchas veces sus ideas no recibían la misma atención que cuando eran expresadas por otras personas. También enfrentó el escepticismo de quienes consideraban que su proyecto era demasiado ambicioso; sin embargo, su presencia abrió posibilidades para otras mujeres. “Comencé a conectar con ellas a través del baile”, cuenta con una sonrisa. Poco a poco, eso les dio confianza para participar más en las conversaciones, expresar sus opiniones e imaginarse a sí mismas como investigadoras y exploradoras. “Ahora piensan ‘si Rosa puede, yo también puedo. Y si ella se adentra en la selva y el monte y va tan lejos de su casa, yo igual’”, dice con la esperanza de que esto permita el surgimiento de una nueva ola de científicas y exploradoras de sus propios territorios.

Que el 70% de las personas que Amazon Research Internacional capacita sean mujeres, no es casualidad. En las comunidades amazónicas, son ellas quienes mantienen una relación más estrecha con las abejas y, para Rosa, esa perspectiva —la femenina—, se tiene que conocer en el mundo: “Ven a la Amazonía como lo que es, una madre a la que hay que cuidar con cariño”. Integrarlas a los proyectos de conservación no solo recupera conocimientos y fortalece el cuidado de las especies; también genera oportunidades económicas y educativas para ellas por medio de la producción sostenible de miel, el turismo y otras actividades vinculadas con las abejas que son amables con la selva.

Foto: Cortesía Rolex.
El trabajo de Rosa y la Amazon Research Internacional no solo ocurre en el laboratorio. Tiene que ver con escuchar a las comunidades, convivir y —si se puede— bailar con ellas. También, por supuesto, con acercarse a su objeto de estudio con curiosidad pero, sobre todo, con amabilidad.

UN MUNDO PERPETUO

Durante su primer año, el proyecto de Rosa no tuvo financiamiento. Tanto ella como su equipo utilizaron sus propios ahorros y enfrentaron decenas de rechazos. Hubo momentos en los que consideraron que no funcionaría y, cuando por fin consiguieron un primer apoyo, supieron que no sería suficiente para avanzar.

Aunque nunca pensó ganar uno, Rosa conocía los Premios Rolex y sabía de su carácter catalizador. “Han apoyado a exploradores y conservacionistas que admiro desde que tengo uso de razón; gente a la que he visto lograr protecciones para océanos y otras selvas”. Así que cuando recibió la invitación para aplicar, no dudó. “Me reuní con las comunidades y armamos un proyecto de cómo podríamos seguir avanzando. Pasamos por casi un año de entrevistas y de dar a conocer todos los aspectos de nuestro trabajo para que ellos evaluaran su impacto multidisciplinario. ¡Jamás imaginé que ganaríamos!”.

Foto: Cortesía Rolex.

Recibió el premio en la Ciudad de México en un contexto emocionante, ya que este año se conmemoran los primeros 50 de estos galardones. “En 1976, para celebrar el 50 aniversario del reloj Oyster, Rolex creó este programa para apoyar a individuos excepcionales cuyos proyectos impactan de manera positiva en el medio ambiente y mejoran las vidas de las comunidades. Hoy, medio siglo después, hemos apoyado a 165 laureados de todo el mundo y estamos orgullosos de que nuestras cinco laureadas de 2026 sean mujeres increíbles como Rosa Vásquez Espinoza”, expresó Francesco Raeli, director de la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex, quien viajó desde Suiza para hacer la entrega del reconocimiento. El premio es una oportunidad única para ampliar el alcance del trabajo de Rosa, ya que le permitirá avanzar en la creación de diez santuarios de abejas sin aguijón liderados por comunidades indígenas y en el desarrollo de un corredor de conservación transfronterizo. El proyecto contempla cartografiar 200 mil hectáreas de hábitat y extender sus esfuerzos hacia Bolivia y otros territorios amazónicos. Además, la visibilidad que ofrece el premio le permitirá abrir conversaciones con autoridades, fortalecer alianzas y conseguir que proyectos nacidos en comunidades que históricamente han tenido poca representación lleguen a nuevos espacios de decisión.

Eso nos deja una lección: la de que no siempre necesitamos buscar soluciones extraordinarias en lugares lejanos. A veces, basta con observar de otra manera lo que tenemos enfrente, escuchar a quienes nos rodean y reconocer que incluso los seres más pequeños pueden cambiar nuestra comprensión del mundo. En la Amazonía, Rosa encontró esa posibilidad en unas abejas diminutas. Y ahora quiere que el resto del planeta también aprenda a verlas. ∞

Foto: Cortesía Rolex.
Previous Article

AUDEMARS PIGUET ESTRENA THE WATCH KEEPERS PARA LA COMPRAVENTA DE RELOJES

Related Posts
Leer más

APENAS EMPIEZA LA VIDA

“Los momentos duros siempre pasan y, al final, lo tenemos todo”, nos dice Ximena Lamadrid sobre el aquí y el ahora. Conversamos con ella sobre el tiempo, el arte y la creatividad; la precisa esencia de las brillantes creaciones de Cartier que la acompañaron durante esta conversación
Leer más

TDR Woman #05 OTOÑO 2026

El concepto del tiempo presente es una constante en esta edición. No lo planeamos así, pero cada entrevista, evento o viaje, comenzó a confirmarnos que se trataba de un eje temático ineludible.