#WWG26 | TUDOR Monarch y la carátula que nació para no equivocarse

El nuevo TUDOR Monarch llega con carátula a prueba de errores y calibre Master Chronometer, en el centenario de la marca relojera suiza.

Antes del papel, los egipcios escribían sobre láminas hechas con la médula del papiro. Era una planta acuática que crecía a orillas del Nilo. Esa textura cepillada, color arena tostada, es la referencia visual del nuevo TUDOR Monarch. La carátula tiene un tono champán oscuro y un acabado vertical que evoca ese antiguo soporte de escritura. Pero la verdadera curiosidad está en lo que se lee encima.

Las horas mezclan dos sistemas distintos de numeración. Romanos del 10 al 2 arriba, arábigos del 4 al 8 abajo. La caja del TUDOR Monarch mide 39 milímetros en acero finamente facetado. Además, lleva un brazalete a juego con cierre T-fit y, adentro, un calibre con certificación Master Chronometer. Así, el reloj entra desde el inicio en una doble lectura: parece antiguo, pero se construye con estándares actuales.

La lógica visual de una carátula sin margen de error

La mezcla de romanos y arábigos en una misma carátula tiene un nombre informal: carátula californiana. También tiene un nombre técnico: carátula a prueba de errores. Rolex la patentó en 1942 (Brevet 221643) como un sistema de alta visibilidad. La idea era simple. Si la mitad superior y la inferior usan tipografías distintas, el cerebro distingue de un vistazo dónde están las 10 y dónde las 4. Así se reduce la posibilidad de confusión.

Sin embargo, su primer uso documentado no fue en aviación sino bajo el agua. La Marina italiana le pidió a Panerai un reloj para sus buzos de combate. Pero Panerai no fabricaba relojes. Por eso Rolex terminó produciendo el Panerai Ref. 3646 con esa configuración. Era para los hombres de la X Flottiglia MAS, una unidad de buceo militar activa en la Segunda Guerra Mundial. El apodo californiana llegó mucho después, ya entrados los años ochenta. Entonces, un restaurador de carátulas en Los Ángeles, Kirk Rich, empezó a refaccionar Rolex Bubbleback antiguos con esta disposición para el boom coleccionista japonés. El nombre se quedó.

El pasado como punto de partida

El nombre Monarch ya había aparecido en el catálogo de TUDOR en los años noventa y principios de los dos mil. Pero entonces era un reloj de cuarzo, de vestir, en combinación de acero y oro. Algunos medios relojeros lo ubican como uno de los capítulos menos memorables de la marca. El que llega ahora no tiene relación estética con aquel. Solo conserva el nombre.

Adentro corre el Calibre de Manufactura MT5662-2U, mecánico de cuerda automática. También tiene espiral de silicio amagnético, frecuencia de 4 Hz y reserva de marcha de 65 horas certificada por METAS. Es decir, el TUDOR Monarch se prueba por encima del estándar habitual COSC. La variación máxima es de cinco segundos diarios. Asimismo, resiste campos magnéticos de 15.000 gauss y mantiene hermeticidad hasta 100 metros. Por el fondo de zafiro se ven los acabados tradicionales: Côtes de Genève (rayas de Ginebra) en los puentes y perlage en la placa principal. El rotor lleva una incrustación de oro de 18 quilates.

La caja mide 11,9 milímetros de grosor y cierra con el brazalete T-fit. El ensamble ocurre en la manufactura que TUDOR abrió en 2021 en Le Locle, Suiza. Cien años después de que Hans Wilsdorf registrara el nombre TUDOR, el Monarch vuelve como una reinterpretación completa: no replica su pasado, lo usa como punto de partida.

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