Hay marcas que lanzan piezas en San Valentín y hay otras que convierten la fecha en una tradición, como lo es para Blancpain. Desde hace más de dos décadas la marca utiliza el 14 de Febrero para presentar una edición especial. Este año no es la excepción presentando el mini Villeret Saint-Valentin, un reloj delicado e íntimo.
El amor traducido en savoir-faire
Algo interesante de esta pieza es cómo Blancpain nos invita a ver el amor como algo que se construye con el tiempo. A través del esfuerzo, la confianza, el cuidado y la aceptación, la marca traduce esta idea en el mini Villeret Saint-Valentin. El reloj refleja ese concepto mediante el trabajo artesanal, la atención a los detalles y el tiempo que requiere su creación.
La esfera está compuesta con nacre perlée que refleja una textura que cambia dependiendo la luz. Es un material difícil de trabajar y poco común lo cual lo hace más especial. Sobre las doce vemos un diamante corte corazón, integrado como un detalle discreto, elegante y armonioso.
El simbolismo detrás del número 14
Hay algo muy especial en la forma en la que Blancpain decidió contar esta historia. Y es que el reloj está limitado a solo 14 piezas, una referencia directa al 14 de febrero. Con tan pocas unidades, la pieza se vuelve algo pensado para quienes valoran lo único. Es una forma de recordar que el amor, cuando es real, también es raro, difícil de repetir y profundamente personal.
También tiene sentido que Blancpain celebre San Valentín desde este lugar, ya que la marca lleva décadas entendiendo los relojes para mujer de una forma diferente. Desde los años treinta, cuando muchas piezas femeninas se veían más como joyas que como relojes funcionales, Blancpain comenzó a desarrollar modelos automáticos pensados específicamente para ellas, marcando una diferencia dentro de la industria.
El mini Villeret Saint-Valentin retoma esta visión. En su interior incorpora un movimiento automático visible a través del fondo del reloj, donde aparece un pequeño corazón grabado. Es un detalle sencillo pero significativo, que conecta lo emocional con la mecánica y refuerza la idea del amor.