Blancpain suma un nuevo capítulo a la colección Ladybird Colors con Diamond Bloom, una interpretación que lleva este reloj al mundo de las joyas, pero sin soltar la raíz mecánica que lo caracteriza desde mediados del siglo XX. La propuesta llega en dos versiones —oro blanco y oro rojo— de producción limitada. Ojo: no se presentan oficialmente como edición limitada, pero se fabrican pocos por año.
La pieza reúne 919 diamantes, con un total de 4.794 quilates, aplicados con la técnica snow-setting, uno de los engastes más exigentes de la alta joyería. La intención es crear una sensación de brillo orgánico, casi accidental, como cuando el sol cae sobre la nieve y cada punto responde de forma distinta. La corona, rematada con un diamante talla rosa, añade una referencia a una talla joyera antigua.
Nácar, diamantes y una luna con rostro propio
En el centro de Diamond Bloom aparece uno de los elementos más interesantes de la pieza: la carátula de nácar perlado con reflejos verdes y rosados que es el sello de Ladybird Colors. Este tipo de nácar representa menos del 2 % del material utilizable extraído de una concha, y solo de manera excepcional permite obtener discos de más de 28 mm de diámetro. Esa rareza le da a cada carátula una condición única.
Sobre esa superficie se integran 222 diamantes siguiendo la misma estética del snow-setting. Los números romanos, pintados a mano en azul para la versión de oro blanco y en violeta para la de oro rojo, funcionan como una elegante pausa del brillo. Además destaca un detalle muy ingenioso: el logotipo de Blancpain no está en la carátula sino en el cristal de zafiro, creando un efecto suspendido que evita interrumpir el engaste de la esfera. A las 6 horas aparece la fase lunar, complicación emblemática de la Maison desde los 1980 que, como siempre en Ladybird muestra a la luna con un rostro femenino de ojos cerrados, pestañas marcadas y un discreto lunar.
Mecánica femenina
Diamond Bloom mide 34.90 mm de diámetro y 10.43 mm de grosor, proporciones que equilibran su presencia joyera con la comodidad en la muñeca. En su interior late el calibre automático 1163L, un movimiento de manufactura con 100 horas de reserva de marcha, frecuencia de 3 Hz, 30 rubíes y 243 componentes. Además de horas y minutos, incorpora pequeño segundero y fase lunar. El fondo de zafiro permite ver la decoración Côtes de Genève, un detalle que las más relojeras sabrán apreciar.