En el marco del Festival de Cine de Cannes, Chopard trajo de vuelta Alta Moda, un reloj-joya presentado por primera vez en 1984 en el Salón de Relojes y Joyas de Ginebra. La pieza renació en un contexto muy Chopard: entre alfombras rojas, celebridades, alta joyería y relojería. Además, esta reinterpretación conecta de modo natural con Caroline’s Couture, la colección que Caroline Scheufele presenta cada año durante el Festival de Cannes desde 2023.
Alta Moda no es simplemente un reloj con brazalete textil ni una joya que da la hora. Es una creación pensada desde la intersección entre relojería, joyería y costura. La idea original, impulsada en los años ochenta por la madre de Caroline Scheufele, vuelve ahora bajo la mirada de la copresidenta y directora artística de Chopard, quien consideró importante revisitar esta creación “imaginada por una mujer para las mujeres”.
Tafetán, diamantes y una mariposa
El elemento más reconocible de Alta Moda es su brazalete de tafetán de seda, cuyos pliegues forman un nudo en el centro de la muñeca. La caja queda integrada en el corazón de esa mariposa textil, como una joya suspendida sobre una pieza de costura. La cinta utilizada para el brazalete es la misma que aparece en algunas creaciones de Caroline’s Couture, lo que refuerza la lectura de Alta Moda como prolongación natural del vestido. Esta relación entre reloj y prenda no se queda en la metáfora fácil. La pieza está diseñada para acompañar distintos estilos y momentos, gracias a una cinta sujeta a un cierre extraíble de oro y diamantes que permite cambiar la mariposa de seda según el atuendo o el mood del día.
En el centro del brazalete se encuentra una caja de 24 mm de diámetro, realizada en oro blanco ético de 18 quilates y engastada con 80 diamantes talla brillante, que suman más de 5.50 quilates. La carátula de nácar aporta una luminosidad más serena, con reflejos irisados que van perfecto con la suavidad de la seda. La hebilla también está engastada con diamantes, con un total de 0.83 quilates. Alta Moda es parte de la tradición de Chopard de hacer relojes-joya entendidos como piezas de savoir-faire y no como ornamentos. Su estética se relaciona con relojes emblemáticos de la Casa, especialmente con L’Heure du Diamant, pero suma el lenguaje del tejido. Donde otras piezas traducen la seda, el encaje o el bordado al oro y las piedras preciosas, aquí el textil aparece de forma directa, envolviendo la muñeca y reclamando su lugar dentro del mundo relojero.