A finales de los años sesenta, Tiffany & Co. publicó una serie de anuncios impresos que no mostraban modelos ni escenarios. Solo diamantes sueltos flotando sobre un fondo negro, formando figuras. Por ejemplo, un signo de interrogación armado con anillos de compromiso, un corazón hecho con piedras de distintas tallas o un globo con la frase “Engaging Idea!” rodeada de gemas. Eran piezas gráficas limpias, casi abstractas, que funcionaban como un catálogo artístico de los cortes de diamante de la casa. Aparecieron en revistas como The New Yorker entre 1967 y 1969. Y más de medio siglo después, esa misma idea se convirtió en la colección de relojes Eternity by Tiffany.
Visto a en retrospectiva, suena lógico que alguien viera los anuncios y se preguntara: ¿y si esa galería de cortes fuera una carátula? Y de esta idea cristalizada en 2021, ahora se estrena la versión más reciente. Eternity by Tiffany Watch Aventurine suma, como su nombre indica, una carátula de aventurina.
Eternity Aventurine: 12 cortes distintos y una corona como un anillo de compromiso
El Eternity by Tiffany Watch Aventurine tiene caja de 28 milímetros en forma de cojín, en oro blanco de 18 quilates. La carátula de aventurina funciona como un cielo nocturno en miniatura: oscura, con partículas metálicas que brillan según la luz. Sobre ese fondo flotan 12 diamantes engastados a mano, cada uno con una talla distinta: redondo brillante, baguette, cojín, Tiffany True —un corte propio de la casa—, marquesa, Asscher, corazón, pera, ovalado, esmeralda, triángulo y princesa. No es decoración aleatoria. Es un muestrario de la cultura del diamante de Tiffany comprimido en una carátula.
El diamante de las 12 tiene corte de corazón: un guiño a que cada día empieza y termina con amor. La corona reproduce el engaste de seis garras del Tiffany Setting, el diseño que Charles Lewis Tiffany presentó en 1886 y que reinventó el anillo de compromiso. Antes de esa fecha, las piedras iban hundidas en monturas tipo bisel —donde el metal rodea el perímetro de la gema— y ocultaban buena parte de su brillo. Tiffany las elevó, las expuso a la luz y, sin proponérselo, definió cómo luce un anillo de compromiso hasta hoy. Que la corona de este reloj cite ese gesto conecta una pieza de 2026 con la decisión más influyente de la casa.
El bisel lleva 44 diamantes en línea continua, como un anillo de eternidad clásico. El brazalete suma 455 diamantes con más de 4 quilates en total. Solo su engaste requiere 35 horas de trabajo artesanal. Cada eslabón se ajusta individualmente para que caiga sobre la muñeca con fluidez, no como un objeto rígido. En total: 512 diamantes, más de 6 quilates. El movimiento es cuarzo suizo de alta precisión. No es una declaración de relojería mecánica, sino una declaración de joyería que da la hora.
Tres carátulas, una obsesión
El Eternity by Tiffany Watch Aventurine llega junto a otras dos versiones: una en oro amarillo con carátula de nácar y otra en oro blanco con carátula guilloché en Tiffany Blue. Las tres comparten arquitectura, lo que cambia es la carátula, y con ella, la personalidad.
¿Te gusta este reloj? También te encantaría el Eternity Baguette.