Bvlgari convierte el mosaico romano en reloj

Dos relojes llevan el mosaico romano a la carátula con nácar montado a mano, color e índices de diamantes.

En la antigua Roma, los mosaicos formaban parte de la vida diaria. Cubrían pisos y muros con pequeñas piezas de piedra, vidrio o cerámica, organizadas hasta construir escenas, patrones y superficies llenas de color. Esa lógica aparece ahora en los nuevos Bvlgari Bvlgari nácar, donde la carátula funciona como una superficie ornamental en miniatura. La conexión está en el método y en el efecto visual, ya que fragmentos pequeños de nácar se unen en sus carátulas para formar una composición completa.

Aproximadamente 400 piezas de nácar forman cada carátula

Cada Bvlgari Bvlgari nácar reúne aproximadamente 400 piezas de nácar colocadas a mano, una por una. El procedimiento recuerda al opus tessellatum, técnica romana en la que pequeñas teselas se unían para formar superficies decorativas. La relación con el nácar no es solo visual: las teselas podían cortarse en mármol, vidrio, cerámica e incluso concha. Sobre ese fondo iridiscente, los doce índices de diamantes aportan puntos de luz. En total, suman cerca de 0,21 quilates.

La versión rosa combina carátula de nácar rosa con bisel de oro rosa. La verde usa nácar verde con bisel de oro amarillo. En ambas, la caja de 33 mm mezcla acero y oro con una pulsera de acero pulido y satinado. La corona lleva una turmalina rosa de talla cabujón, pulida y redondeada en lugar de facetada. Por dentro, el movimiento de cuarzo se limita a horas y minutos, con hermeticidad de 3 ATM.

La doble firma del bisel viene de una moneda romana

El bisel grabado con la doble firma también tiene una raíz romana. Su inspiración viene de las monedas antiguas, que llevaban el nombre del emperador alrededor del borde. La colección nació en 1975, cuando Gianni Bulgari ideó el primer modelo como regalo para sus mejores clientes en la boutique de Ginebra. En 1977, Gérald Genta reinterpretó el diseño y grabó el nombre de la casa dos veces sobre el bisel. El diseñador, autor también del Royal Oak y el Nautilus, convirtió la firma en parte de la arquitectura del reloj. Así, antes de que la logomanía fuera lenguaje de moda, Bvlgari ya había llevado su nombre al centro del diseño.

Previous Article

Pomellato y la joya hecha para usarse, no para guardarse

Next Article

Pioneer Sun Berry lleva el contraste al límite

Related Posts
Leer más

Camila Jabel y OMEGA: En lo profundo

Para Camila no hay límites. Ni siquiera el fondo del mar. Aquí, nos habla de apnea, de su dupla con OMEGA y de hacer pausas en un mundo frenético.
Leer más

Hublot le pone color al verano

Hublot Summer 2026 reúne seis Big Bang que estrenan cajas de cerámica con colores tan suaves y frescos como un melocotón.