Tiffany lleva las aves de Schlumberger a un cielo nocturno

Dos aves de diamantes cruzan un cielo de aventurina en el nuevo reloj de Tiffany. Las agujas marcan la hora sobre una luna de oro blanco.

En 1965, el diseñador francés Jean Schlumberger creó para Tiffany el broche Bird on a Rock, una cacatúa de diamantes posada sobre una gema. En uno de los primeros broches, que perteneció a la coleccionista Bunny Mellon, el ave se posa sobre lapislázuli.

Cuatro versiones de Bird on a Rock, del ave posada sobre una gema a las alas abiertas que la rodean.

Décadas después, Tiffany llevó esa figura al Bird on a Flying Tourbillon. En la primera versión del reloj, presentada en 2024, dos aves volaban entre nubes recortadas en láminas de turquesa. Para la edición de 2026, Tiffany conservó las dos aves en vuelo y cambió la turquesa por un cielo nocturno de vidrio de aventurina. De esta versión se harán solo cinco relojes.

Un cielo de vidrio y una luna para leer la hora

Si te fijas en las nubes, unas parecen pasar por detrás de otras. Para lograr ese efecto, se cortan 16 formas en láminas de vidrio de aventurina, se pulen a mano y se colocan a distintas alturas. Entre el corte, el pulido y el montaje, la carátula lleva 45 horas de trabajo. Los destellos que se ven en el azul oscuro vienen de pequeñas partículas metálicas dentro del vidrio.

Una de las aves parece ganar altura y la otra baja en picada. Las aves están talladas a mano en oro blanco y amarillo. Entre las dos llevan 147 diamantes. Cerca de ellas, las agujas doradas marcan las horas y los minutos sobre una luna de oro blanco con un relieve que recuerda sus cráteres.

Todo esto cabe en una caja de oro blanco de 18 quilates y 39 mm de diámetro. Si miras el reloj de lado, hay otro detalle en la corona, la pequeña perilla con la que se le da cuerda. Ahí, un diamante de 0.42 quilates se sostiene con seis garras, como el del anillo de compromiso Tiffany Setting.

El cristal giratorio del Bird on a Flying Tourbillon

Abajo, a la izquierda de la luna, se ve el tourbillon bajo una pequeña cúpula de zafiro. El cristal y el tourbillon dan juntos una vuelta completa cada minuto. En cada vuelta, la luz va pasando de una cara a otra del zafiro, tallado a mano.

Artime, un taller relojero suizo, desarrolló el mecanismo bajo la dirección de Tiffany. Si le das cuerda por completo, el reloj puede funcionar hasta 50 horas.

Al darle la vuelta, el fondo transparente deja ver los engranajes dorados y dos estrellas de seis puntas. Una sostiene el tourbillon y la otra, el mecanismo que mueve las agujas.

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