Como parte de la semana del arte en Ciudad de México, el Hotel Volga se convirtió en la sede de un kickoff de Zona MACO que reunió a artistas, curadores, coleccionistas y amigos del circuito creativo en una atmósfera íntima e hipnótica. Todo en el patio central del hotel, que se transformó en un marco donde el arte contemporáneo convivió con la música y el diseño, generando un ambiente relajado para invitar a la conversación y gestación de ideas.
Intervenciones que dialogan con el espacio
Uno de los ejes visuales del encuentro fue la intervención de RAMPA, el proyecto de la artista y visualista Estefany Velásquez. Sus instalaciones audiovisuales, que exploran la relación entre lo digital, lo onírico y el sonido, tomaron la arquitectura brutalista del hotel como punto de partida para crear un entorno envolvente. El resultado fue un recorrido donde luz, color y movimiento alteraban la percepción del espacio y del tiempo.
Además estuvieron presentes obras de Mónica Esquivel, cuyo trabajo parte de la honestidad del proceso creativo y de la necesidad de registrar el presente. Entre las piezas destacó Estás donde alguna vez soñaste estar, una obra que la artista realizó al conseguir su primer estudio y que, dentro del contexto de la semana del arte, funcionó como un recordatorio silencioso sobre el camino personal que hay detrás de cada proyecto creativo.
Música, escucha y ritmo nocturno
La curaduría musical de Irena Stanisic mantuvo una línea orgánica y envolvente, con transiciones suaves que acompañaron el flujo natural de la noche. Pero ya más cerca de las 11 pm, la velada continuó en Minos, el espacio del hotel dedicado a la escucha y la música. Ahí, el ambiente cambió de ritmo y se convirtió en un after party a cargo de HyperSoul, el proyecto del DJ y productor neoyorquino OVEOUS, cuya propuesta mezcla house, percusión afro y voz en vivo en una especie de ritual del que todos quisimos ser partícipes.