En 2001, Jacques Polge creó Coco Mademoiselle a partir de dos registros que ya formaban parte de la perfumería de Chanel: uno floral y otro más cálido, especiado y envolvente, al que él llamaba “barroco”. Veinticinco años después, su hijo Olivier, actual perfumista de la casa, recuperó aquella idea para desarrollar Coco Mademoiselle Crush Absolu. En lugar de partir de un encargo detallado, tomó esa frase como brújula y volvió también a Coco, la fragancia más oscura que Jacques había firmado en 1984. Así, el nuevo perfume continúa una conversación que atraviesa dos generaciones, pero sin repetir ninguna de las fórmulas anteriores.
El lanzamiento llega después de seis años sin una nueva interpretación olfativa de Coco Mademoiselle. Desde L’Eau Privée, presentada en 2020, Chanel había mantenido activa la línea con ediciones especiales de temporada, pero no había modificado el aroma. Además, no está interviniendo una colección menor: según la casa, Coco Mademoiselle continúa como el eau de parfum líder del mercado, mientras las proyecciones anticipan para Crush Absolu un primer año de ventas especialmente fuerte.
La naranja cede el paso a la toronja y el lichi
La versión de 2001 abre con naranja y construye su identidad alrededor de la rosa, el jazmín y el pachulí. En Coco Mademoiselle Crush Absolu, Olivier Polge conserva esa estructura reconocible, pero cambia el inicio por toronja y lichi, que aportan una entrada más jugosa. Conforme el aroma avanza, la vainilla, el vetiver y el pachulí lo llevan hacia un final más cálido y amaderado. Chanel la define como una composición ambarina intensa; dicho de forma más sencilla, las notas cálidas tienen ahora mayor presencia.
Para que la vainilla no dominara ni llevara la fragancia hacia un dulzor demasiado evidente, Polge la equilibró con notas secas y amaderadas, según contó a Vogue Scandinavia. El resultado conserva una entrada fresca y frutal, mientras el final se siente más cálido y seco que en la versión original.
El frasco oscurece el contraste
El frasco conserva la silueta de Coco Mademoiselle, pero la etiqueta negra contrasta con el tono más profundo del líquido y le da a esta versión una imagen más intensa. Se presenta en 50 y 100 ml, ambas con el tapón facetado. Aunque la casa no ha confirmado una relación directa, el nombre abre un posible vínculo con Coco Crush, la colección de joyería de Chanel presentada en 2015. En ella, la palabra crush se ha relacionado con el deseo, el encuentro y una atracción inmediata, ideas que también aparecen en la presentación de esta fragancia.
El calendario tampoco parece elegido al azar: el lanzamiento internacional está previsto para el 19 de agosto, día del nacimiento de Gabrielle Chanel, con una preventa desde el 31 de julio para clientas seleccionadas. Coco Mademoiselle Crush Absolu no parte de cero: conserva lo que ha hecho reconocible a la línea, pero lo presenta con una imagen más oscura y un aroma más cálido. Ahí se entiende el relevo entre Jacques y Olivier Polge: no se trata de repetir el perfume de 2001, sino de hacer que su historia continúe oliendo distinta.