#WWG26 | Relojes Met Gala 2026: el tiempo también fue arte

Los relojes Met Gala 2026 llevaron archivo, rareza y técnica a una noche donde el cuerpo se convirtió en obra de arte.

En la Met Gala 2026, bajo el código de vestimenta Fashion Is Art —la moda como arte—, se registró una recaudación récord de 42 millones de dólares para el Costume Institute del Museo Metropolitano de Arte. Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos figuraron como mecenas principales, con una contribución estimada en 10 millones. Además, Amazon, Meta, OpenAI, Snapchat y Shopify compraron mesas en la gala. Es decir, la tecnología no solo miró desde fuera: también ocupó su lugar dentro del museo.

La consigna oficial venía de la exhibición Costume Art del Costume Institute, dedicada al cuerpo vestido a lo largo de la historia del arte. Sin embargo, en una noche así, los relojes Met Gala 2026 funcionaron como una pequeña ficha museográfica. Es decir, la pieza diminuta que decía qué historia llevaba cada quien encima. Bad Bunny llegó envejecido 53 años con prótesis y un Cartier de 1996 en la muñeca. Beyoncé lució un vestido esqueleto bordado por Olivier Rousteing. Sabrina Carpenter cosió tiras de película al cuerpo. Por lo tanto, los relojes no compitieron con los atuendos: añadieron una capa más a la lectura de la noche.

Los relojes vintage entendieron mejor el código

El reloj que mejor leyó la noche fue un Cartier Crash de 1992 en platino, en la muñeca de Rami Malek. La caja asimétrica del Crash parece envolver una carátula arrastrada por el tiempo. Parece salida de La persistencia de la memoria, el cuadro de Salvador Dalí donde los relojes se escurren. Su rareza no necesitaba traducir el código de vestimenta: ya lo llevaba incorporado. La deformación del Crash hablaba de cuerpo, tiempo y artificio sin pedir demasiada explicación. Cartier London lanzó la pieza original en 1967.

Ahora bien, la mejor coincidencia editorial vino de Bad Bunny. El cantante puertorriqueño se transformó en una versión anciana de sí mismo gracias al maquillista Mike Marino. En la muñeca llevó un Cartier Cloche de 1996. La Cloche es una rareza: un reloj girado noventa grados que, retirado de la muñeca, funciona como pequeño reloj de mesa. Su nombre alude a la forma de campana de la caja. Por consiguiente, un cuerpo envejecido cargando un objeto con historia terminó siendo la lectura más fina de la consigna.

Derek Blasberg, editor y figura del circuito de moda, reforzó esa misma lectura con un Tank Asymétrique de Cartier. Su geometría torcida lleva una forma histórica hacia un terreno más experimental. Skepta, rapero británico, sumó el componente urbano con un Audemars Piguet Royal Oak «Jumbo» Extra-Thin en oro amarillo engastado con 1,528 zafiros amarillos. Por su parte, Jay-Z apareció con el Patek Philippe Grandmaster Chime Ref. 6300, una de las piezas más complejas en la historia reciente de la marca. Sus veinte funciones se reparten entre dos carátulas reversibles, como si el reloj también tuviera doble lectura: objeto de precisión y pieza de museo.

Lo nuevo también supo leer la sala

No todo fue archivo. Connor Storrie, uno de los protagonistas de Heated Rivalry, estrenó el Omega Constellation Observatory en Moonshine Gold. Esta aleación propietaria de oro amarillo pálido apareció aquí sobre un brazalete de malla del mismo material. La pieza mira hacia los Constellation Observatory de los años cincuenta, cuando Omega acumulaba certificaciones cronométricas en serie.

Mientras tanto, Finn Wolfhard, actor conocido por Stranger Things, y Tyriq Withers, actor de I Know What You Did Last Summer, llevaron el mismo modelo. Ambos eligieron el nuevo Reverso Tribute Monoface Small Seconds «Or Deco Cocktail» de Jaeger-LeCoultre. La versión de Wolfhard iba en oro blanco con zafiros azules; la de Withers, con esmeraldas. La caja giratoria del Reverso fue diseñada en 1931 para proteger la carátula durante partidos de polo. Aquí, en cambio, se vuelve una declaración de art déco.

Maluma cerró la lectura sin género de la noche con el Bvlgari Octo Finissimo en su nueva versión de 37 mm. Ese ajuste de proporción, presentado por Bvlgari en Watches and Wonders 2026, responde a una idea que la marca llama «universalidad contemporánea». La pieza mide 6,35 mm de grosor y carga el calibre BVF 100. Este movimiento ofrece 72 horas de reserva de marcha.

Al final, los relojes Met Gala 2026, vintage o estreno, no necesitaron disfraz. Sostuvieron, sin esfuerzo, la idea de que la noche iba, en algún punto, sobre arte.

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