Piedra, luz y proporción: Royal Oak Mini

Audemars Piguet amplía su colección Royal Oak Mini con dos nuevas ediciones de 23 mm que apuestan por esferas de ónix y nácar.

Audemars Piguet amplía la familia Royal Oak Mini con dos nuevas referencias de 23 mm. Logran afinar el gesto y le devuelven el foco a lo esencial: la esfera. Estos modelos dejan atrás el acabado Frosted Gold de ediciones anteriores. Por lo que ceden, en esta ocasión, todo el protagonismo a materiales de origen natural como el ónix negro y el nácar blanco.

Ambas piezas mantienen el equilibrio visual propio de la colección. Superficies pulidas y satinadas, proporciones precisas y una presencia joyera que no desplaza lo relojero. Son relojes pequeños, sí, pero bien pensados.

Ónix y nácar: dos materiales, dos actitudes

La versión con ónix negro pulido se percibe más profunda y firme. La esfera, refleja la luz de una forma única. Los índices de diamantes aportan un contraste sin que se vea excesivo, es muy discreto. Asimismo, el ónix está históricamente asociado a la protección y a la estabilidad. Por lo que refuerza el carácter de esta referencia en oro rosa de 18 quilates.

Con la segunda pieza, se introduce una esfera de nácar extra blanco, enmarcada por una caja y un brazalete de oro amarillo de 18 quilates. Aquí vemos una versión más luminosa, más suave, sútil. No es la primera vez que vemos nácar como un material nuevo para Audemars Piguet, pero su regreso al Royal Oak se siente a propósito, como un recuerdo de los códigos históricos de la colección, reinterpretados desde una estética más fresca y más actual.

Precisión silenciosa en formato mini

En el interior de ambos modelos late el calibre de cuarzo 2730, con una autonomía superior a siete años y un sistema que permite desactivar la pila cuando el reloj no está en uso. Está perfectamente diseñado, enfocándose en lo funcional, preciso, y con un gran diseño. El uso del cuarzo cumple con el mismo nivel de exigencia que cualquier movimiento de la Manufactura.

Ambos inspirados en el Mini Royal Oak de 1997, estos nuevos modelos continúan una línea muy clara, en la que la miniaturización es entendida como parte de diseño, tiene un propósito y parte de una referencia.

Finalmente vemos que estas nuevas versiones del Royal Oak Mini se definen mejor. Es una mezcla en donde la joyería y la relojería se cruzan con naturalidad, Audemars Piguet propone relojes pequeños, bien pensados, con materiales que sostienen el discurso por sí solos. Sin ruido. Y con intención.

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