El Día de San Valentín ha dejado de ser romanticismo clásico. Hoy nos damos cuenta que el hecho de regalar, para nuevas generaciones, funciona como una forma de demostrar cariño. Y Bvlgari decide reinterpretar el amor presentando Love, Reborn, un concepto que ve al amor como un proceso, en el cual se evoluciona, se adapta y se sostiene sobre el tiempo. Formando una selección de joyería, relojería, bolsos y fragancias como vehículos simbólicos de conexión emocional, transformando el gifting en una narrativa más personal.
La propuesta parte de una lectura histórica alineada con los valores que han definido a la firma desde sus inicios. Desde su fundación en Roma en 1884, Bvlgari ha construido su identidad a través del diálogo constante entre herencia clásica e innovación material. Para San Valentín 2026, este equilibrio se traduce en piezas pensadas para integrarse a la vida cotidiana, acompañando distintas etapas emocionales y personales.
Ella. símbolos que se llevan como memoria emocional
Dentro de la selección femenina, Bvlgari propone piezas que se sienten casi como pequeños rituales personales. El brazalete Serpenti Viper en oro amarillo interpreta el símbolo de la serpiente desde una línea limpia que se desliza sobre la piel con una sensualidad muy discreta. El collar Serpenti Viper con mini colgante presenta una versión más ligera y versátil, pensada para usarse con diferentes outfits que cambian a lo largo del día.
La colección Divas’ Dream aporta una dimensión más luminosa y delicada, donde el nácar y el pavé de diamantes generan reflejos suaves inspirados en la arquitectura romana. Por su parte, el anillo B.zero1 mantiene un carácter estructural reinterpretando el Coliseo como una forma envolvente que habla de permanencia y de evolución. En el universo Tubogas continúa esta narrativa que parte de la flexibilidad del metal, con un nuevo anillo de volumen más escultórico y pulseras que integran elementos Parentesi provenientes del archivo histórico.
Y, por supuesto, no podían faltar los icónicos relojes como el Serpenti Tubogas y el Serpenti Seduttori, que envuelven la muñeca con un movimiento orgánico y muy característico. Son piezas que no solo marcan el tiempo, sino que crean un efecto visual dinámico, casi como si la joya estuviera en constante movimiento, acompañando el ritmo y la personalidad de quien lo lleva.
Él. precisión mecánica convertida en identidad
Para ellos, Bvlgari propone observar el lujo desde la precisión y la arquitectura del diseño. El Octo Finissimo Automatic concentra esta idea en un reloj donde cada línea parece responder a una intención estructural clara. Su caja y brazalete de titanio monocromático generan una presencia ligera y contemporánea, mientras su movimiento mecánico ultradelgado introduce una complejidad técnica que se percibe más en la experiencia de uso que en la ostentación visual.
La propuesta se expande hacia fragancias como Bvlgari Man, donde el gesto afectivo se traduce en un lenguaje olfativo más cercano y cotidiano. Al mismo tiempo, accesorios como el bolso Serpenti Cuore 1968 y el mini Serpenti Cuoricino abren una lectura más emocional del gifting, recordando que el lujo muchas veces se construye desde la memoria que los objetos son capaces de guardar. En conjunto, la selección propone entender el regalo no como un gesto puntual, sino como una forma de acompañar historias personales que continúan transformándose.