#WWG26 | Universal Genève Couture vuelve al gesto de la alta costura

La nueva colección Couture de Universal Genève reinterpreta sus íconos como piezas únicas hechas con jade, ópalo y raíz de rubí.

Universal Genève Couture incluye cuatro creaciones únicas, no de edición limitada: Cabriolet, Dioramic, Disco Mini Couture y Disco Maxi. Cada pieza nace del archivo de la casa y de una idea muy específica: el reloj concebido como objeto de moda. Además, todas exploran un mismo gesto: convertir la pedrería en algo que se comporta como tela. Las gemas se entretejen, se bordan y se tienden sobre la caja como si fueran hilos. Por eso la lectura completa pasa por entender qué hace cada una.

El archivo de Universal Genève ayuda a entender por qué la casa llegó a llamarse Le Couturier de la Montre: el sastre del reloj.

En los años cincuenta, Grace Kelly, Elizabeth Taylor y Marilyn Monroe ayudaron a definir un lenguaje visual de elegancia moderna. En sus muñecas y manos aparecían relojes y joyas que ya no se escondían. Por el contrario, se llevaban como gesto público. Universal Genève fue una de las marcas que vistieron a esa generación. De hecho, sus anuncios de la época hablaban de relojes brazalete a la medida. Por eso la marca se ganó el lema Le Couturier de la Montre, el sastre del reloj. Hoy, Universal Genève Couture retoma ese archivo y lo lleva a la pieza única.

Cabriolet, el brazalete que cose diamantes y zafiros

El Cabriolet Couture parte de un modelo de 1933, un brazalete Art Déco que escondía la indicación horaria mediante una caja con bisagra. Sin embargo, esta nueva versión multiplica la forma rectangular en cuatro cajas que componen un brazalete escultórico. Una de ellas se abre para revelar la carátula. Las otras tres parecen pura joyería. Además, las cajas están elaboradas en oro blanco de 18 quilates. También cargan 43 zafiros azules y 14 diamantes baguette en la caja central. A esto se suman 208 zafiros y 88 diamantes baguette en el resto del brazalete.

El gesto de costura aparece en el patrón. Pero la lectura es muy textil. Los zafiros y los diamantes se montan en un motivo de espiga en tres variaciones tonales. Este patrón se conoce también como herringbone en la moda. De hecho, la carátula refuerza la idea con un mosaico de nácar. Pues el nácar es la capa interior brillante de ciertas conchas marinas, usada por su reflejo natural. El movimiento es el calibre UG-300 de cuarzo. Es decir, el Cabriolet pone toda su fuerza en la apariencia, no en la complicación.

En el Cabriolet Couture, la carátula aparece como un secreto dentro de un brazalete de zafiros, diamantes y nácar.

Dioramic, Disco Mini y Disco Maxi: piedras como alta costura

El Dioramic Couture parte del modelo Monodatic de 1956. Su nueva versión lleva una caja de oro rosa con 190 esmeraldas montadas sobre una celosía. La técnica que las acompaña es la laca champlevé, donde el esmalte se vierte sobre cavidades cinceladas en el metal. En el centro va una carátula tallada en jade imperial, la variedad más rara del jade verde. Por su parte, las esmeraldas conversan con ese verde profundo del centro. Es la pieza más sobria de la colección.

Dioramic Couture

El Disco Mini Couture lleva el formato del Disco Mini Prêt-à-Porter hacia la joyería pura. Su carátula está tallada en ópalo de fuego cristal azul australiano, una piedra cuya profundidad cambia según la luz. Alrededor, un halo de 48 piedras (zafiros, esmeraldas y aguamarinas) en engaste de tres garras envuelve el bisel como una corona. Además, la caja conserva el brazalete flexible heredado del archivo. Pero a diferencia de la versión Prêt-à-Porter, esta es pieza única.

Disco Mini Couture

El Disco Maxi cierra la colección. La carátula está tallada en raíz de rubí, una variedad opaca de la piedra. Desde ahí se despliega un degradado de zafiros rosa baguette que crece hacia el bisel. El engaste se realiza con la técnica invisible. Es decir, los rieles que sujetan las piedras quedan ocultos para que la superficie parezca un bordado continuo. Por consiguiente, el resultado es lo más cercano a un vestido de alta costura sobre la muñeca.

Disco Maxi

Las cuatro piezas confirman algo que la marca había sugerido en sus anuncios desde los años cincuenta. Un reloj puede ser un vestido. También un brazalete puede contar el tiempo. Sin embargo, lo que ahora cambia es el contexto. Pues hoy un objeto se vuelve deseable por su irrepetibilidad, por venir del archivo y por el gesto artesanal que lo construye. Universal Genève Couture entra justo ahí.

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