El gesto mini que redefine el clásico

Maurice Lacroix presenta el 1975 Quartz 33 mm, una reinterpretación mini que combina herencia relojera, detalles joyeros y una visión emocional del tiempo.

Maurice Lacroix celebra San Valentín con una reinterpretación de uno de sus códigos más clásicos. La firma suiza presenta el nuevo 1975 Quartz 33 mm, una pieza que mantiene el espíritu original de la colección, pero ahora en un formato más delicado y fácil de llevar todos los días.

La propuesta forma parte de un lanzamiento pensado para esta fecha, donde la marca introduce una lectura más emocional y estética del tiempo. El modelo nace como una evolución natural de la colección 1975, creada para celebrar el 50 aniversario de la marca. Esta nueva versión mantiene el equilibrio que caracteriza a Maurice Lacroix: relojes con herencia.

Más pequeño, pero con más intención estética

El nuevo diámetro de 33 mm introduce una silueta más ligera y femenina. La caja conserva las curvas suaves y el bisel pulido que enmarca la esfera, lo cual hace que el diseño mantenga una limpieza visual.

La colección ofrece distintas versiones que permiten jugar con el estilo. Desde esferas satinadas en tonos plateados hasta opciones en nácar blanco o rosa que aportan brillo natural y textura. Algunas referencias incorporan índices de diamantes, mientras que la versión más joyera suma una luneta con 60 diamantes, reforzando la conexión entre relojería y alta joyería.

Los códigos clásicos siguen presentes. Los índices en forma romboidal, las agujas tipo dauphine y la minutería exterior mantienen esa estética elegante y muy equilibrada que define la colección.

Detalles técnicos pensados para el uso diario

Aunque su presencia visual apuesta por la ligereza, la construcción del reloj mantiene estándares técnicos sólidos. La caja de acero inoxidable tiene un grosor aproximado de 8.4 mm, mientras su movimiento de cuarzo Ronda 515 garantiza precisión y autonomía prolongada, con una batería que puede superar los cinco años de duración.

El reloj también incluye una ventana de fecha a las tres, un detalle práctico que se agradece en el día a día. Además, puede elegirse con brazalete metálico de cinco eslabones o con correa de piel a juego, y ambos integran el sistema Easy Strap Exchange, que permite cambiar la correa en segundos y darle al reloj un estilo distinto según el momento.

La nueva feminidad relojera según Maurice Lacroix

La llegada del 1975 Quartz 33 mm también confirma algo que estamos viendo cada vez más en relojería: el regreso de los diámetros más pequeños, pero como una decisión estética. Este modelo apuesta por una elegancia que no necesita ser llamativa. Más bien se construye pensada desde el equilibrio, los acabados y la facilidad con la que el reloj se adapta a distintos momentos.

Su lanzamiento, además, coincide con San Valentín, lo que refuerza esa idea del reloj como un objeto emocional, pero también muy cotidiano. La colección mantiene ese balance entre lo clásico y lo moderno que define hoy a Maurice Lacroix, con piezas que conservan el espíritu de la relojería suiza, pero con una propuesta más cercana y fácil de integrar en la vida diaria.

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