Pocos relojes brillan tanto —de manera literal— como el nuevo Alpine Eagle 33 Frozen Topaz Blue de Chopard. Una joya relojera hecha completamente en oro blanco ético de 18 quilates y pavé de diamantes que captura la belleza helada de los Alpes. Con una elegancia que es tan poderosa como delicada, esta pieza presentada en Watches & Wonders es un homenaje al invierno eterno, a los glaciares inmaculados y al arte de hacer del tiempo una experiencia luminosa.

El brillo glacial del Chopard Alpine Eagle 33 Frozen Topaz Blue
Todo en el Chopard Alpine Eagle 33 Frozen Topaz Blue en este reloj está engastado con diamantes de talla brillante que evocan la textura y el resplandor del hielo. En el bisel, los ocho tornillos icónicos de este modelo rodean un degradado hipnótico de topacios azules baguette, creando un halo frío y sereno que parece flotar sobre la muñeca. Es como un atardecer ártico visto desde lo alto.

Cada piedra fue seleccionada y colocada por los artesanos de la Maison en un ejercicio de virtuosismo gemológico. El engaste invisible, la composición del degradado y el equilibrio entre brillo y proporción revelan una maestría joyera que solo Chopard podría conjugar con tanta naturalidad con la técnica relojera.

Belleza sí, pero también precisión
Dentro de este paisaje helado, late el calibre automático 09.01-C, desarrollado y ensamblado por los talleres de Chopard. Compuesto por 159 piezas, este movimiento garantiza una reserva de marcha de 42 horas, es visible a través del fondo de zafiro y mantiene una frecuencia de 25,200 alternancias por hora. Porque aunque el Alpine Eagle 33 Frozen Topaz Blue parezca una escultura luminosa, también es una muestra de la maestría relojera de Chopard.

Con 33 mm de diámetro, este modelo tiene el tamaño justo para lucir como una joya sin perder presencia. La corona grabada con la rosa de los vientos, las agujas tipo bastón con Super-LumiNova® y el brazalete completamente engastado completan esta pieza donde cada detalle parece extraído de un paisaje natural y tallado con paciencia helvética. Además, fiel al compromiso ético de Chopard, todo el oro utilizado es de origen responsable. Esta visión del lujo no solo apuesta por la estética, sino también por la trazabilidad y la sostenibilidad, recordándonos que el verdadero brillo viene del interior.
