Hay relojes que imponen y otros que inspiran. El nuevo Code 11.59 by Audemars Piguet Flying Tourbillon 38 mm va más allá porque es un reloj que seduce. Con una mezcla de precisión mecánica y diseño envolvente, este reloj nos sorpende con su look moderno y desafiante.

Un diseño que entiende la elegancia sin reglas
El Code 11.59 by Audemars Piguet es, de origen, un reloj diseñado para los espíritus libres. Y ahora, en su versión de 38 mm con tourbillon volante, se adapta aún mejor a quienes buscan una pieza versátil que no se quede atrapada en categorías clásicas. Su caja en sand gold juega con volúmenes y curvas, manteniendo ese bisel ultradelgado que le da un aire sofisticado sin perder su frescura. Además, su monocromía le permite fluir entre un look effortless de día y una declaración de estilo en la noche.

La carátula lleva un patrón guilloché tridimensional que es puro arte en movimiento ya que cada detalle de su textura está pensado para atrapar la luz de una manera única. Este efecto hace que el tourbillon volante a las 6 en punto parezca flotar en un espacio propio, lo que te hace mirar el reloj una y otra vez no para ver la hora, sino para disfrutar de su belleza y de cómo está cambia según el ángulo.
Mecánica que hipnotiza
Más allá del diseño, este reloj tiene el alma de un clásico moderno que marca el hito de ser el primer tourbillon volante que Audemars Piguet presenta en una caja de 38 mm. Su calibre 2968 de manufactura —también conocido como RD#3— le da vida con una arquitectura impecable donde el tourbillon no solo es un espectáculo visual sino una prueba de la maestría técnica de la casa en los movimientos ultradelgados. Y si los reflejos de la carátula ya nos sorprenden, la experiencia de contemplarlo se complementa con el fondo de zafiro donde podemos ver todo su engranaje en acción.

En definitiva, el Code 11.59 by Audemars Piguet Flying Tourbillon 38 mm es ese reloj que desafía los estándares y que se siente igual de natural en una reunión importante como en una tarde sin planes. No es solo una versión más pequeña de un modelo icónico, sino una reinterpretación que lo hace aún más interesante. La prueba de que la alta relojería puede ser tan precisa como expresiva sin necesidad de seguir reglas preestablecidas.