el reloj que nació de la curiosidad de una reina

El Reine de Naples de Breguet nació en 1810 por encargo de una reina curiosa. Hoy sigue recordando que las mujeres también han impulsado la historia de la relojería.

En 1810, cuando la relojería todavía orbitaba alrededor del reloj de bolsillo, que era considerado un objeto masculino, Abraham-Louis Breguet recibió un encargo poco común. La solicitud venía de Carolina Murat, reina de Nápoles, hermana de Napoleón. Murat no solo era conocida por su gusto por las artes y el diseño sino que también tenía curiosidad por la mecánica y la innovación. Su pedido terminó convirtiéndose en algo que hoy parece obvio pero que en su momento era radical. Un reloj pensado para llevarse en la muñeca de una mujer.

Hoy puede parecer algo simple, pero en el siglo XIX fue un cambio muy importante. En ese momento, significaba pensar de otra forma, cómo una mujer podía usar un objeto tecnológico y de lujo en su vida diaria. El Reine de Naples nace justamente ahí, cuando la curiosidad femenina rompe con lo que establecido. Tal vez por eso su historia sigue resonando hoy, sobre todo entre nuevas generaciones que se preguntan quién diseña los objetos que usamos y para quién están pensados.

Un diseño que se reconoce al instante

La silueta ovalada del Reine de Naples es muy reconocible. La forma de este reloj evoca algo más orgánico. La carátula, frecuentemente trabajada en nácar, introduce un juego de luz suave que cambia según el ángulo. Mientras que el engaste y los acabados muestran la artesanía tradicional de la alta relojería. A parte del diseno el reloj cueta con movimientos mecánicos desarrollados por la casa, recordando que Breguet sigue siendo una de las firmas que ayudaron a definir la relojería moderna. 

La combinación entre materiales preciosos, proporciones equilibradas y mecánica de precisión crea una pieza que se mueve entre la joyería y la ingeniería. El tamaño y la ergonomía del Reine de Naples encajan con una nueva sensibilidad, a proporciones que se sienten naturales en la muñeca. En ese sentido, el reloj se mueve con facilidad entre lo histórico y lo contemporáneo. 

Un símbolo que sigue teniendo sentido hoy

Hablar del Reine de Naples hoy también es recordar que las mujeres han estado presentes en la historia de la relojería desde el principio. Durante mucho tiempo, su papel se contó solo desde el lado de la inspiración o la estética. Pero historias como la de Caroline Murat muestran algo distinto. Mujeres que participaron activamente como clientas, coleccionistas y personas interesadas en la innovación.

Para muchas mujeres que hoy se acercan al mundo de la alta relojería, saber que uno de los primeros relojes de pulsera nació precisamente porque una mujer lo pidió cambia la narrativa. El Reine de Naples funciona como un puente entre pasado y presente. Mantiene la tradición artesanal de Breguet, pero también conecta con una generación que busca objetos con historia y significado. En el marco del Dia Internacional de la Mujer, Breguet recuerda esta pieza como un homenaje a las mujeres que, con curiosidad y visión, han influido en la evolución del lujo, el diseño y la innovación.

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